La ofensiva de Estados Unidos e Israel a Irán ha provocado toda una ola de inestabilidad en Oriente Medio, siendo Turquía uno de los países afectados y teniendo que derribar hace unos días un misil balístico que iba a impactar en su territorio.
Es por ello, que se especuló con la posibilidad de que la selección española de fútbol femenino no viajara este fin de semana a Antalya a disputar el partido de clasificación para el Mundial 2027 ante Ucrania, aunque tras varias reuniones la RFEF decidió organizar el viaje y desplazarse hasta allí.
Este viernes ha llegado allí la expedición liderada por el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, que ha atendido a Radioestadio Noche para explicar cómo ha sido el viaje y la incertidumbre de los últimos días. "Todas están muy convencidas de que lo más razonable era venir, el recibimiento ha sido tranquilo", ha explicado.
Louzán ha destacado, además, que la presencia de la expedición española en Turquía da "normalidad" al país de cara, también, al resto de competiciones europeas que tienen que disputarse allí en los próximos días. "Nuestra presencia aquí contribuye a dar normalidad a la situación deportiva y política de Turquía (…) Por ese exceso de precaución podríamos causar daño al resto de competiciones", ha explicado.
Pendientes de la Finalissima
Otro de los partidos que ha puesto en duda la situación en Oriente Medio ha sido la Finalissima entre España y Argentina, que estaba previsto que se disputara el próximo 27 de marzo en Qatar.
La disputa del partido sigue adelante, lo que no está claro es dónde se jugará, algo que el presidente de la RFEF espera que quede resuelto a principios de la próxima semana.
"Es fundamental para la preparación del Mundial. España tiene que jugar, es una cuestión de los propios jugadores y el seleccionador (…) La situación geopolítica del mundo está trastocando las circunstancias, pero aún así tenemos que estar preparados", ha sentenciado Louzán.
