Argentina será el rival de España en la final del Mundial 2026. El equipo de Scaloni remontó un partido en el que los ingleses se pusieron por delante gracias a un gol de Gordon. Pero la albiceleste tiró de épica, como en los últimos partidos, y con un gol en el 86' y otro en el 92' dieron la vuelta al encuentro. Un encuentro marcado por el planteamiento conservador de Tuchel que, tras el gol, metió defensas para conservar el resultado.
Argentina e Inglaterra se enfrentaban en un encuentro marcado por las disputas pasadas. En la mente de todos estaba la mano de Maradona del 1986, la expulsión de Beckham o de Ratting, además de la conquista de las Malvinas. Un encuentro que lo tenía todo para el espectáculo.
Y eso se vio desde el primer momento por las faltas continuas, sobre todo por parte de Argentina, que el colegiado dejó pasar con evidente permisividad. La albiceleste desde el primer minuto demostró más intensidad que sus contrincantes y, aunque Inglaterra también hizo alguna falta pasada de frenada, la primera tarjeta fue para Anderson por una entrada sobre Messi.
La sensación es que Inglaterra era superior, pero el juego, tan trabado, no dejaba que los de Tuchel dieran forma a sus ocasiones. Un centro flojo que despejó el Dibu de puños fue lo más cerca que estuvieron los Three Lions de adelantarse.
Más clara fue la única ocasión de Argentina en la primera mitad. Un tiro lejano de Enzo Fernández, con la velocidad de un misil, que se marchó rozando el larguero. Si bien, la sensación era que el partido estaba siendo peor de lo que se esperaba de inicio con estos protagonistas.
A la vuelta de vestuarios, Argentina golpeó primero, con un buen disparo de Julián Álvarez ajustado al palo que obligó a Pickford a dar lo mejor de sí. Sin embargo, la respuesta de Inglaterra llegó enseguida y en forma de gol. Rogers puso un buen centro desde la derecha para que Gordon, que le había ganado la marca a Nahuel, rematara a placer.
A partir de ahí, Argentina se vio obligada a desplegar su fútbol, que pasada sobre todo por las botas de Messi, mientras que Inglaterra se encerraba sobre sí misma. Esto provocó que los de Scaloni tuvieran algunas muy claras, como un cabezazo de Nico González que sacó Pickford sobre la misma línea de meta.
Tuchel lo tuvo claro, tenía que cambiar algo en el esquema, y para ello metió un defensa más. Sin embargo, no le salió bien la jugada porque Argentina se volcó todavía más sobre la portería de Pickford. Argentina las tuvo de todos los colores: un remate al palo de MacAllister, otro tiro cruzado rozando el palo de Nico González... Messi resoplaba, consciente de que tenían el empate muy cerca.
Y tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe, o eso dicen. Tras un remate desviado por Pickford a córner, los argentinos respondieron en el saque de esquina. Messi le pasó el balón a Leandro Martínez, que se deshizo de los defensores para mandar un potente misil imparable al fondo de la portería inglesa e igualar el marcador a falta de cuatro minutos para el final.
Todo parecía abocado a la prórroga, pero Argentina se volcó aun más todavía para aprovechar los nueve minutos de añadido. MacAllister estrelló de nuevo el balón en el palo y quien tuvo la recompensa fue Lautaro, que remató de cabeza tras un excelente pase de Messi con la derecha.
En los últimos minutos de añadido, Inglaterra parecía salir de su campo, algo que no había hecho desde el gol, pero sus intentos no dieron resultado y el marcador no se movió más. Los de Scaloni, gracias a la épica, estarán, de nuevo, en la final del Mundial e intentarán revalidar el título que conquistaron en 2022. Pero para eso tendrán que vencer a España.

