La antesala de las semifinales del Mundial de fútbol, que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México, ha dejado de lado el plano deportivo para convertirse en el escenario de una crisis diplomática entre España y Francia.
El desencadenante ha sido un artículo de opinión firmado por el expresidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en el diario El Debate.
En su texto, Rajoy aseguraba que la selección francesa jugaba "sin franceses", unas declaraciones que han provocado un terremoto político a ambos lados de los Pirineos.
La afirmación choca directamente con la configuración real de la plantilla que dirige Didier Deschamps, de los 26 futbolistas que componen la expedición gala, únicamente tres nacieron fuera de las fronteras de Francia: Michael Olise, Marcus Thuram y Brice Samba.
El resto del equipo, aunque en muchos casos desciende de familias inmigrantes, ha nacido y crecido en territorio francés.
Sin disculpas ni rectificación a la vista
Lejos de rebajar la tensión, el entorno de Mariano Rajoy ha optado por restar importancia al asunto. Según ha publicado el diario El Mundo, el expresidente considera que sus palabras se han sacado de quicio, argumentando que no había "mala intención" y calificando la polémica de "tema menor".
De hecho, Rajoy ha descartado pedir perdón por su comentario y ha lanzado un dardo a los actuales miembros del Ejecutivo: "No me voy a poner al nivel de ciertos miembros del Gobierno español". Esta afirmación parece responder directamente a los duros ataques recibidos desde varios ministerios en las últimas horas, consolidando un cruce de declaraciones insólito.
Por otro lado, la reacción del Gobierno francés no se ha hecho esperar, respondiendo en bloque y con una contundencia implacable. El ministro de Exteriores galo, Jean-Noël Barrot, ha calificado las palabras de Rajoy como una mezcla de "estupidez y racismo", recordando que Francia "no tiene color de piel" y confiando en que la respuesta final la darán los jugadores sobre el terreno de juego ganando la semifinal.
La indignación ha escalado rápidamente por las instituciones del país vecino. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha tildado las afirmaciones de "absolutamente inaceptables", defendiendo que Francia es "una República de diversidad".
Moncloa exige responsabilidades al Partido Popular
Ante el riesgo de que la crisis afecte a las relaciones bilaterales con el principal socio comercial de España, el Gobierno de Pedro Sánchez ha salido en tromba para desmarcarse rotundamente de las declaraciones de su predecesor en el cargo.
El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, utilizó su cuenta en la red social X para condenar lo que considera unas "declaraciones xenófobas".
En su mensaje, Sánchez reivindicó que la pertenencia a un país se mide por el "arraigo y la voluntad de contribuir a él", y zanjó su intervención con un mensaje claro: "Que gane el mejor y que pierda el racismo".
A raíz de esta situación, Rubén Amón ha comentado en Más de Uno la gravedad de las declaraciones de Rajoy, dedicando concretamente dos preguntas en el programa a analizar el impacto de sus palabras. En su intervención, el periodista ha querido poner en evidencia el sinsentido de ciertos discursos sobre la identidad nacional y el origen de los futbolistas de la selección, cuestionando de forma directa la postura del expresidente al citar textualmente: "¿Qué hacemos con Laporte o Lamine o Nico Williams, tan españoles como Rajoy pese a no haber nacido ninguno en Pontevedra?"
