Cuando hablamos de las selecciones favoritas para ganar el Mundial, a la gran mayoría se nos vienen los nombres habituales: Francia, Inglaterra, España, Brasil, Argentina, Portugal o Alemania. Todas las que ya saben lo que es levantar la Copa del Mundo, excepto Italia, nuevamente ausente, y Uruguay, que si bien se presenta como un equipo correoso, no parece factible que vaya a estar en las rondas finales.
Pero a veces el fútbol da sorpresas. No tanto en los mundiales, pero recordamos a aquella Grecia que en 2004 conquistó la Eurocopa, o esa final de Champions entre Oporto y Mónaco. De vez en cuando se dan estas anomalías y aquí vamos a tratar de señalar cuáles pueden colgarse esa etiqueta en el Mundial 2026.
Una candidata inesperada
Con este primer equipo, muchos dirán que tampoco se descubre la pólvora, y es verdad. Pero es un conjunto que pocos nombran entre los grandes favoritos. Hablamos de Países Bajos. Un equipo que ha afrontado un cambio generacional y conjuga jóvenes con un bloque de veteranos que da el empaque al equipo. Y con un factor importante: ir sin el cartel de favorito, algo que, por ejemplo, sucedió con España en la última Eurocopa o con Italia en la anterior.
A partir de ahí, el argumento empieza a ganar peso. Porque la Oranje llega a 2026 con una de las defensas más fiables del torneo. Virgil van Dijk sigue siendo el líder, acompañado por nombres como De Ligt, Aké, Van de Ven o Geertruida. También ese tipo de futbolista que en su selección se transforma y aumenta su rendimiento, como Dumfries o Frimpong, que además son claves en el sistema. Es una línea que mezcla jerarquía, físico y salida de balón.
Equilibrio en todas las líneas
En la portería también han crecido. Verbruggen, Flekken o Roefs ofrecen alternativas más que solventes, alejando uno de los problemas históricos del combinado neerlandés.
El centro del campo es otro de los puntos fuertes. Frenkie de Jong (si llega en forma), Reijnders, Koopmeiners, Gravenberch o de Roon forman una sala de máquinas con capacidad para dominar partidos, acelerar o pausar según convenga. Incluso con la baja sensible de Xavi Simons, hay talento suficiente para sostener la creatividad.
Arriba, sin tener un ‘9’ dominante al estilo clásico de otras selecciones, sí cuentan con variedad de perfiles: Gakpo, Depay, Malen, Brobbey, Weghorst o Noa Lang. Y aquí volvemos a lo mismo: no sabemos cómo lo hacen, pero siempre tienen un atacante que despunta en los grandes torneos.
Además, ya han demostrado que pueden competir de tú a tú contra cualquiera. Su eliminatoria ante España en la Nations League es un buen ejemplo: llevaron al límite a una de las grandes favoritas y durante muchos tramos fueron superiores, compitiendo sin complejos hasta los penaltis. Ese tipo de partidos refuerza la idea de que no están tan lejos de la élite como se suele pensar.
Un sistema reconocible, con riesgos
Tácticamente, el equipo de Ronald Koeman tiene una identidad muy marcada. Su famoso cuadrado en el centro del campo —con el extremo derecho cerrándose por dentro y Dumfries ganando toda la banda— genera superioridades y permite encontrar jugadores entre líneas. Cuando funciona, es un sistema difícil de defender y capaz de someter al rival.
Eso sí, no todo son virtudes. Precisamente esa estructura tan reconocible puede volverse en su contra. Algunos rivales ya han encontrado la forma de incomodarles, especialmente con defensas de cinco o bloque bajo, cerrando espacios interiores y obligando a Holanda a buscar soluciones menos naturales.
Pero incluso con esas dudas, hay factores que invitan al optimismo. La mezcla generacional está en su punto justo, llegan con experiencia reciente en torneos grandes y, sobre todo, con esa sensación histórica de deuda pendiente: tres finales y ningún título.
El aval de los datos
Por si fuera poco, hasta los modelos matemáticos empiezan a mirarles de reojo. Joachim Klement, cuyo sistema acertó los campeones de 2014, 2018 y 2022, apunta directamente a Países Bajos como ganador del Mundial 2026.
No son el primer nombre que viene a la cabeza. Y precisamente por eso pueden ser los más peligrosos. Porque cuando el foco apunta a otros, la Oranje suele aparecer.

