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Edu García critica la entrada de la IA en el arbitraje español: "La modernidad es maravillosa pero también puede ser una 'tontá'"

El presidente de La Liga, Javier Tebas, ha anunciado la aplicación de la inteligencia artificial para la evaluación de las actuaciones arbitrales y la asignación de los colegiados para los diferentes partidos.

Edu García

Madrid |

Cartela vídeo Edu García, Radioestadio

Tengo en la pared enmarcado un ABC de 1908 que me legó mi abuelo, y si Florentino apaga la radio ahora, no se enterará de que en las últimas páginas hay una escueta reseña de un encuentro de fútbol en Barcelona pitado por el excelentísimo señor Gobernador Civil de la ciudad.

El deporte rey ha evolucionado mucho desde entonces y la cosa arbitral también ha tenido sus leves avances. De autoridades con silbato, a colegiados aplicadores de reglamento, luego la pseudo profesionalización con las dietas y las internacionalidades, hasta llegar a lo de hoy. Atletas con tupé y con 2-3 idiomas que pueden meterse una camiseta fluorescente por dentro sin parecer el reborde de una empanadilla.

Ser árbitro es aspirar como mucho al empate, al ostracismo, al chiflido esmirriado y a la mirada esquiva. Es verdad que, con la exclusividad, el sueldo no está nada mal pese a los riesgos integrales que sufren sus tímpanos. En España les rodea demasiada atención y foco porque el periodismo les otorga mucho papel que los aficionados nos compran. Amén de que los Negreira y las rivalidades extremas todo lo amplifican.

Ayer anunció Javier Tebas algo que dejó caer en este estudio en su visita a Onda Cero el presidente Fran Soto: la aplicación inminente de la Inteligencia Artificial. Esgrimió el mandamás de LaLiga que hay previsión de uso para la evaluación de sus actuaciones y para la designación que suele ser la matriz de las polémicas. Entiendo yo que el algoritmo "sustituidor" viene a cargarse la subjetividad de los examinadores y aplicar factores aleatorios que señalen al colegiado fulanito como el idóneo para el choque de turno.

La modernidad es maravillosa pero también puede ser una 'tontá'. Vamos camino de una sociedad con más podcasters que personas, donde nos preocupa más la vida de un tipo que se asoma al móvil que la del compi de mesa… y ahora ¡¡anhelamos arbitrajes perfectos!! Me siento retro, que vuelva el palulú.