El derbi madrileño de Champions prometía emociones y no defraudó desde el primer minuto. No se había cumplido siquiera el primer minuto cuando el Atlético golpeó primero y empató la eliminatoria en una jugada llena de errores de la defensa del Real Madrid. El balón llegó a la banda derecha, desde donde De Paul puso un centro raso al corazón del área pequeña que aprovechó Gallagher para empujar a gol.
La eliminatoria volvía a estar empatada y quedaban 90 minutos por delante, por lo que el miedo a fallar volvió a hacer acto de presencia. El Atlético se organizó bien en defensa y, aunque entregó el balón al Madrid, apenas sufrió.
Las más claras fueron de los rojiblancos, que encontraron en Julián Alvarez a su jugador más peligroso. El argentino puso a prueba a Courtois en varias ocasiones a las que respondió bien el guardameta belga con paradas importantes.
La segunda parte siguió la misma tónica, con mucho miedo y respeto en ambos equipos. El partido parecía que solo se podía resolver con una individualidad, y fue entonces cuando apareció, por fin, Kylian Mbappé. El francés encontró una ocasión para correr a campo abierto, regateó a Giménez, se metió en el área y cayó derribado por Lenglet. Penalti claro.
La responsabilidad de lanzar desde los once metros recayó en Vinicius, que la mandó a las nubes desaprovechando así la única clara ocasión que generó el Madrid en los 120 minutos, porque el partido terminó yéndose a la prórroga y teniendo un agónico desenlace en la tanda de penaltis.
En el Metropolitano vivimos una tanda de penaltis inédita, en la que una intervención del VAR anuló un penalti marcado por el Atlético de Madrid. Fue el segundo lanzamiento, el de Julián Alvarez, que convirtió su penalti, pero desde el VAR avisaron de que debía ser anulado porque el argentino se resbaló y tocó dos veces la pelota.
La tanda se igualó poco después con la parada de Oblak a Lucas Vázquez, pero el fallo de Marcos Llorente, que estrelló su lanzamiento en el travesaño, lo dejó todo en los pies de un Rudiger que, como hace un año en el Etihad, transformó el definitivo para que el Madrid pase de ronda.
Los de Ancelotti certifican así su billete a cuartos de final, donde se medirán con el Arsenal de Mikel Arteta.
