La brújula
La carta de Ónega a León: "Ya no puedo decir tu nombre sin llamarte madre"
Buenas noches, León. Perdóname, pero ya no puedo decir tu nombre sin llamarte madre. Ya no puedo dirigirme a vosotras, leonesas, sin llamaros hermanas. Ya no puedo dirigirme a vosotros, leoneses, sin llamaros hermanos. Es que vuestra Diputación me hizo Hijo Adoptivo de la Provincia y a veces dudo si soy de Lugo o soy de León, que al fin y al cabo nos une San Froilán.


