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Almeida, sobre la final de Copa: "Soy muy nervioso, me va a costar estar en el palco"

El alcalde de Madrid ha mostrado su lado más futbolero antes de la final, confesando nervios, supersticiones y una fe total en el Atlético. Ha reconocido que vive los partidos con intensidad extrema y que incluso evita verlos cuando la tensión es máxima.

ondacero.es

Madrid |

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha asegurado que afronta la final con optimismo pese a los nervios que le generan este tipo de citas. "No, miedo ninguno", ha afirmado con rotundidad, convencido de que el Atlético "ha demostrado que sabe competir" y de que tienen "opciones serias de ganar".

Almeida ha reconocido que vive el fútbol con una intensidad poco habitual incluso antes de que ruede el balón. "Estos partidos los juego 24 horas antes", ha explicado, admitiendo que la tensión le supera hasta el punto de afectar a su descanso. De hecho, ha revelado que tras el partido ante el Barcelona "no fui capaz de dormir de la tensión que tenía en el cuerpo".

El alcalde ha señalado que incluso le cuesta ver los partidos importantes de su equipo. "Los quito, los pongo, soy muy nervioso", ha dicho, anticipando que su presencia en el palco será un ejercicio de autocontrol. En este sentido, ha ironizado con su experiencia en el Bernabéu como entrenamiento para mantener la compostura.

Más allá de sus sensaciones personales, Almeida ha puesto en valor el ambiente de la final y el comportamiento de las aficiones. Ha expresado su deseo de que todo transcurra con normalidad y deportividad: espera que ambas hinchadas "den un ejemplo" y que el partido sea "un espectáculo futbolístico".

El regidor también ha recordado con nostalgia finales pasadas y ha reivindicado su pasado como futbolista: "Si de algo me siento orgulloso en el mundo del deporte es de haber jugado bien". Aunque ha matizado su estilo con humor, reconociendo que era "más bien leñero".

Por último, ha admitido que, aunque toca ir "partido a partido", es inevitable ilusionarse con retos mayores. "Es inevitable no levantar un poquito la ceja y pensar que Budapest está ahí", ha concluido.