Niña Polaca continúa consolidándose como una de las bandas referentes de la nueva escena musical española. En Por fin, Rubén Man y Álvaro Surma han repasado la trayectoria del grupo, sus canciones y las inquietudes de una generación que, según explican, se enfrenta a un futuro marcado por la incertidumbre y la dificultad para cumplir algunas de las expectativas con las que creció.
Surma reconoce que muchas de las preocupaciones que aparecen en sus canciones nacen de una sensación compartida de desconcierto. “La sociedad está un poco perdida”, explica, al hablar de ese sentimiento de “naufragio existencial” que, en su opinión, conecta especialmente con su público. La banda asegura sentirse acompañada por unos seguidores que identifican en sus letras problemas y emociones que también forman parte de sus propias vidas.
Entre esas preocupaciones aparece también el acceso a la vivienda. Los integrantes de Niña Polaca explican que incluso dedicándose profesionalmente a aquello que les apasiona, la realidad económica puede devolverles a una situación de incertidumbre. “Te plantas en Idealista o en páginas similares a buscar piso y el descontento vuelve a acrecentarse”, apuntan, en referencia a una problemática que afecta especialmente a las nuevas generaciones.
“La sociedad está un poco perdida”
La amistad y la necesidad de crear vínculos ocupan también un papel fundamental en la filosofía del grupo. Para Álvaro Surma, “es muy importante no estar solo en la vida” y rodearse de personas con las que poder hacer equipo. Una idea que también trasladan a sus conciertos, donde aseguran que uno de los aspectos más especiales de la música es conseguir que desconocidos compartan durante unas horas emociones, canciones y experiencias.
Niña Polaca afronta ahora una nueva etapa con uno de sus grandes retos por delante: el concierto que ofrecerán el 15 de enero de 2027 en el Movistar Arena de Madrid. Después de varios años de trayectoria, la banda mira al futuro manteniendo esa conexión con un público que ha encontrado en sus canciones una forma de poner palabras a sus propias inquietudes, pero también de celebrar la amistad, el amor y la necesidad de sentirse acompañado.
