Manu Marlasca y Luis Rendueles cuentan el caso de Juan Manuel Leiva González, un caso que se ha resuelto 20 años después. El 6 de septiembre de 2004, su hermana denunció su desaparición en Reus (Tarragona). Por aquel entonces, Juan Manuel tenía 34 años y era propietario de una pequeña empresa de extintores y algún negocio hostelero.
Lo primero que encontraron los Mossos d'Esquadra fue su furgoneta, que estaba aparcada al lado de la estación de ferrocarril de Tarragona. Además, la familia recibió algunos SMS supuestamente de José Manuel, desde Francia, lo que podía indicar que se había ido por su propia voluntad.
Aunque desde el primer momento, el caso fue calificado como "inquietante", no se encontró ningún indicio que hiciera pensar que había pasado algo malo.
Pistas en 2021
Si bien, en 2021 el caso dio un vuelco. Una mujer compró una finca en Ruidecols (Tarragona). Al inspeccionar la zona encontró, al final de una bajante, los restos de unas bolsas de plástico con algo en su interior. Dentro había una manta con un paquete. La sorpresa llega cuando dentro del paquete había huesos y ropa.
Los investigadores tras analizar los huesos descubrieron que la persona había tenido una muerte violenta porque en dos de sus costillas había huellas de cuchilladas. Aunque había muestras de ADN ninguna coincidía con las que había en las bases de datos de Ruidecols, por lo que no se pudo identificar a la víctima por sea vía.
La pista definitiva llegó en 2024
En febrero de 2024, cuando el caso estaba a punto de prescribir, la hermana de José Manuel recibió una confidencia anónima que le confesó que la expareja de José Manuel y el que era su pareja en ese momento eran los responsables de la muerte de su hermano.
Además, la actual pareja de la ex de José Manuel era un hombre que había estado en prisión por tentativa de homicidio años antes.
Esta persona anónima también le contó a la hermana de José Manuel que el supuesto asesino de su hermano había fallecido en 2022 y que habían enterrado a José Manuel en una finca a 700 metros de donde vivían.
La policía comenzó a revisar los casos y se tomaron muestras de ADN a las personas que hubieran denunciado casos antiguos que no estaban resueltos. Las muestras de la hija de José Manuel coincidían con los huesos. Finalmente descubrieron que el novio de la expareja de José Manuel fue quien llevó a cabo la 'Operación Tesón' -así llamaron al caso- y pudieron hacer una cronología de las últimas horas de vida de la víctima.
Creen que el 3 de septiembre de 2004 su ex pareja le llamó por teléfono y le hizo acudir a la masía en la que residía con cualquier excusa, probablemente con algo relacionado con la niña que tenían. Una vez que llegó allí, su pareja lo mató a cuchilladas y ambos lo envolvieron en una manta y en plásticos y lo llevaron al terreno de Riudecans. Después, dejaron la furgoneta de la víctima aparcada en la estación de Tarragona y llamaron a su familia desde varias cabinas haciendo creer que estaba en Francia.
