ENTREVISTAS EN MÁS DE UNO

La condescendiente mirada occidental sobre África: "No podemos victimizar eternamente al africano porque le estamos restando su responsabilidad"

El escritor y corresponsal en el África subsahariana Alfonso Masoliver presenta 'Atenas en la jungla', un libro que las editoriales rechazaron porque, según le dijeron, África no vende.

En una entrevista con Rafa Latorre en Más de uno, defiende un periodismo que cuente la realidad sin suavizarla, cuestiona los tópicos occidentales sobre el continente y denuncia que las noticias positivas suelen quedar relegadas frente a los conflictos y las tragedias.

ondacero.es

Madrid |

África padece una crisis alimentaria mundial sin precedentes

"África no vende". Esa es la respuesta que recibió Alfonso Masoliver cuando intentó publicar 'Atenas en la jungla', el libro en el que recoge sus experiencias como periodista en el África subsahariana. Las editoriales no solo mostraron sus reticencias por el escaso interés comercial que, a su juicio, despertaba el continente, sino que también le propusieron suavizar el relato y cambiar algunos personajes. Masoliver rechazó la oferta y optó por la autoedición.

"Nuestro trabajo como periodistas no es contar lo que se quiere contar, no es contar lo agradable necesariamente o lo bonito, sino lo que hay", explicó en conversación con Rafa Latorre en Más de uno. El corresponsal defendió que el compromiso con la realidad debe prevalecer sobre las exigencias comerciales y reconoció que su libro contiene episodios duros, aunque también recoge situaciones maravillosas.

El periodista quiso dejar claro que las personas que aparecen en sus páginas, incluido él mismo, forman parte de una historia mucho mayor. "Nosotros somos simplemente accesorios de una historia mayor", señaló, al explicar que cualquier otro periodista podría haber protagonizado algunas de las experiencias que relata.

Más allá del tópico del africano como víctima

Uno de los puntos centrales de la conversación fue la imagen que Occidente construye de África. Latorre destacó que el libro no comparte el planteamiento de que los africanos sean víctimas exclusivas del hombre blanco, pero tampoco respalda la idea de que sean pueblos salvajes que necesitan ser civilizados. Para el presentador, ambos extremos representan dos tópicos que condicionan la mirada occidental hacia el continente.

Masoliver coincidió con ese diagnóstico y defendió que los africanos son personas que toman decisiones y asumen sus consecuencias. "No podemos victimizar eternamente a la persona porque lo que le estás haciendo es restar su responsabilidad. Le estás tratando como a un niño y eso lo hacen generalmente ciertos sectores ideológicos. Eso es racismo, quieras o no", afirmó.

El corresponsal sostuvo que la historia africana contiene una cultura desarrollada y una trayectoria que no pueden quedar ocultas bajo la imagen habitual de la miseria. Ignorar esa realidad, a su juicio, supone falsear el continente y negar la capacidad de sus sociedades para construir su propio futuro.

Masoliver reconoció que Occidente tiene parte de responsabilidad en los problemas africanos, pero advirtió contra las explicaciones que convierten esa responsabilidad en la única causa de todos los conflictos. Como ejemplo, citó la guerra civil de Sudán, que comenzó en 2023, y el papel de Emiratos Árabes Unidos como financiador de las Fuerzas de Apoyo Rápido.

También denunció la colaboración de Rusia con fuerzas armadas del Sahel en operaciones que provocaron masacres contra civiles.

"Está bien criticar nuestra parte de la historia, pero resulta contraproducente que esa parte de nuestra historia oculte todo lo demás", resumió.

África no es un país: la diversidad que desaparece en los titulares

La conversación abordó también la tendencia a hablar de África como si fuera una realidad uniforme. Latorre recordó las enormes diferencias entre países como Somalia y Ghana, así como la diversidad de los conflictos que afectan a regiones como el norte de Nigeria.

Masoliver insistió en que el continente reúne realidades políticas, culturales y religiosas muy distintas. En su opinión, no se puede comparar el Magreb con el África subsahariana ni tratar como equivalentes las sociedades de mayoría musulmana y las de mayoría cristiana. También señaló la influencia de las diferencias históricas en los conflictos entre comunidades.

El periodista explicó que la generalización resulta a veces inevitable para transmitir una realidad tan extensa, pero advirtió de que puede convertirse en un obstáculo para comprenderla. Con ese objetivo, recordó sus cursos titulados África en contexto, concebidos para explicar el continente más allá de los titulares.

Una profesión entre el peligro y los dilemas éticos

Trabajar como corresponsal en el África subsahariana implica riesgos que Masoliver experimentó de primera mano. Durante la entrevista relató un episodio ocurrido en Tigray, en Etiopía, durante la guerra que terminó en 2022. Entró en la región como estudiante de Antropología, pese a que los periodistas tenían prohibido el acceso, y los militares lo sorprendieron haciendo fotografías en un lugar donde no debía.

"Me pusieron de rodillas y la kalashnikov en la cabeza", contó. En las inmediaciones había una fosa común que, según le dijeron, contenía 5.000 cuerpos. Durante aquel episodio, temió que lo mataran y que su mujer no volviera a saber nada de él.

Pese a estas experiencias, el corresponsal defendió que los riesgos forman parte de una profesión que él mismo eligió. "Lo hemos elegido y es algo que hay que aceptar", explicó al recordar las conversaciones con compañeros que sintieron miedo durante su trabajo en el continente.

Latorre destacó que 'Atenas en la jungla' tampoco ofrece una visión idealizada del oficio periodístico. El libro aborda las decisiones difíciles que debe tomar un reportero sobre el terreno, incluso cuando esas decisiones plantean conflictos morales. Entre los episodios que recoge figura la historia de un burdel y de un hombre que contrajo sífilis en uno de esos establecimientos.

Masoliver explicó que estas situaciones obligan a establecer límites éticos, pero también a reconocer que los periodistas trabajan en entornos donde no siempre pueden aplicar los códigos convencionales. Cuando entrevistan a señores de la guerra, mafias o terroristas, recordó, se mueven en territorios controlados por sus interlocutores, no en los suyos.

Kapuscinski y la necesidad de mostrar los errores del periodista

Durante la entrevista, Latorre evocó a Ryszard Kapuscinski, una referencia para varias generaciones de periodistas, y señaló que algunas de sus narraciones resultaban tan bellas que podían despertar dudas sobre su veracidad.

Masoliver reconoció la importancia del reportero polaco, pero defendió la necesidad de abandonar la imagen del periodista como una figura intocable, siempre acertada y libre de contradicciones. A su juicio, los lectores y los oyentes ya no quieren que los profesionales oculten los aspectos incómodos de su trabajo.

"Los cometemos continuamente. Y eso no es que nos haga humanos, es que nos hace periodistas", afirmó al referirse a los errores que también forman parte del ejercicio de la profesión.

En su libro, el corresponsal quiso mostrar esas contradicciones y los dilemas que surgen cuando la búsqueda de información obliga a tomar decisiones difíciles. El objetivo no es presentar una versión heroica del periodista, sino explicar cómo trabaja y qué límites se plantea cuando se enfrenta a situaciones extremas.

Las noticias positivas de África quedan relegadas

Masoliver denunció que las noticias positivas sobre el continente suelen perder espacio frente a las tragedias. Para ilustrarlo, planteó el caso de Kenia, que lanzó su primer satélite el mismo día en que un desplazamiento de tierra en Etiopía provocó 500 muertos. Ante esa coincidencia, explicó, el periodista debe decidir qué noticia ofrece a su audiencia.

La dificultad aumenta porque no existe una única realidad africana que pueda resumirse en una sola información. El corresponsal recordó que trabaja sobre un continente formado por decenas de países, con acontecimientos que compiten por un espacio limitado en los medios.

También diferenció entre la literatura y el periodismo. Mientras que la primera puede encontrar en la esperanza un elemento de interés, la actualidad informativa suele premiar lo impactante y lo llamativo, aquello que mantiene a los lectores atentos a una página o a los oyentes pendientes de una emisora.

"Siempre hay que hacer un equilibrio que no siempre es fácil", explicó.

Rusia, las potencias extranjeras y una Europa que llega tarde

La entrevista abordó además la importancia estratégica de África en los conflictos internacionales y el papel de potencias extranjeras en la región. Latorre preguntó hasta qué punto los medios españoles y europeos infravaloran la influencia de actores como Rusia o Emiratos Árabes Unidos en las guerras africanas.

Masoliver consideró que Europa se está quedando atrás porque continúa interpretando el continente desde una perspectiva centrada en sus propios intereses. Según explicó, los europeos tienden a entender África como un territorio que reacciona a sus decisiones, en lugar de reconocer que sus países tienen iniciativas políticas propias.

Rusia, sostuvo, conoce esa realidad y ejerce influencia en la región, aunque eso no significa que dirija todas las decisiones. "No lleva la iniciativa, la llevan sus propios gobiernos", afirmó.

El corresponsal criticó que Europa centre parte de su atención en cuestiones como la llegada de inmigrantes a sus fronteras y deje en segundo plano las dinámicas políticas que se desarrollan dentro del continente. A su juicio, esa mirada limita la comprensión de lo que sucede en África y de su creciente importancia internacional.

Senegal, uno de los países más agradables para vivir

Cuando Latorre le preguntó por el país más habitable del África subsahariana, Masoliver mencionó Seychelles y Mauricio, pero también destacó Senegal, donde vivió y disfrutó de una experiencia especialmente positiva.

El periodista subrayó la hospitalidad de la sociedad senegalesa y explicó que existe una forma propia de dar la bienvenida a los extranjeros. Recordó que siempre se sintió a gusto y tranquilo durante sus estancias en el país, por lo que lo recomendó como uno de los destinos más agradables de la región.

Su valoración contrastó con la situación de otros territorios, especialmente en el Cuerno de África, donde los conflictos armados amenazan con extenderse. Masoliver citó Somalia y Sudán, además de la inestabilidad de Sudán del Sur y Etiopía. En este último país, explicó, siete grupos armados firmaron un comunicado conjunto para reclamar la expulsión del Gobierno.

El corresponsal advirtió de que, si esa amenaza se materializaba, existía el riesgo de que todo el Cuerno de África entrara en guerra durante los meses siguientes. Una situación que calificó de catastrófica.

Arrestado en Benín y sin seguro para trabajar

El trabajo de los corresponsales también encuentra obstáculos en las restricciones impuestas por algunos gobiernos africanos y en la falta de medios de comunicación dispuestos a asumir los riesgos. Masoliver relató que estuvo arrestado en Benín durante una semana, acusado de espionaje por encontrarse en una zona de conflicto.

Aseguró que disponía de la documentación y de las acreditaciones necesarias, pero los militares decidieron detenerlo. Según explicó, las autoridades recurren a la acusación de espionaje para evitar que la detención figure como una represalia contra un periodista y perjudique la posición del país en los índices internacionales de libertad de prensa.

Masoliver consideró que pocos medios están dispuestos a asumir el riesgo de que secuestren, arresten o disparen contra uno de sus corresponsales. Latorre apuntó que los seguros para trabajar en esas condiciones resultan muy caros, a lo que el periodista respondió con una confesión: "Yo no tengo, de hecho".