El post de Radioestadio

Edu García carga contra la presidenta del Comité Olímpico: "Qué más da ser hombre o mujer si el perfil cómplice es tu modo de proceder"

El director de Radioestadio ha señalado la llamada a la equidistancia de Kirsty Coventry en la víspera del comienzo de los Juegos Olímpicos de Invierno, en los que 6000 agentes del ICE estarán presentes.

Edu García

Madrid |

Parece que cada año se asemeja al anterior y que las historias se repiten, pero siempre hay lugar para la sorpresa y el pionerismo. Hasta 6.000 chalecos pardos del ICE veremos en Milán para los Juegos de Invierno que hoy se inauguran de manera oficial.

No vienen a intervenir, no vienen a detener, no vienen a disparar (y eso que alguno en la prueba de biatlón seguro que tendría opciones de medalla), aterrizan para escoltar a diplomáticos, a que nada altere la paz olímpica. Esa es su verdadera vocación, como todos intuimos. Italia alfombra y Europa silba mirando la nieve dolomita. Qué bonita mañana, algo fresca, dirán, en el disimulo.

Me tocó la fibra ver a Kirsty Coventry en lo alto del olimpo de Laussane. Por fin, una mujer entre la curia más añeja por no decir "naftalínica" en 130 años. Pero su silencio en asuntos troncales te lleva a la conclusión lapidaria sobre el género. Qué más da ser hombre o mujer si el perfil cómplice es tu modo de proceder en temas escabrosos.

Sobre Rusia y la reentré de sus deportistas, sobre el exterminio en Gaza y el rol israelí, sobre Infantino, Trump y los lametones de la FIFA con el mundial norteamericano inminente antes de los juegos en Los Ángeles en el 28. Presidenta, dicho con respeto, no interactuar con el despacho oval o hacer olímpicos el skateboarding o el basket 3x3 no es evolucionar y modernizarse.

Es posible que el barón de Coubertin, padre del olimpismo moderno, no pasara hoy un test sobre igualdad y derechos, pero sí supo ver en el movimiento la independencia de lo político, la concordia entre los pueblos y esa fraternidad sobre la que tiene sentido hacer civilización. Lo leo de seguido… y me parece todo maravillosamente quimérico y cursi a la vez.