Como Ángela que se apostó con una amiga una merienda si sacaba a bailar a un chico en la discoteca. No sólo ganó la apuesta sino que se casó con ese chico. O Jaqueline que también se casó gracias a una apuesta.
Jesús que estando en la mili ganó una cena por decir que Remedios Amaya quedaba última en Eurovisión.
Vicente estaba convencido de que las vacas tenían dientes en la mandíbula superior, así que se jugó con su abuela dos docenas de nécoras. Al final, un vecino lo comprobó con su vaca y perdió la apuesta.
