Políticos que hablan de amor, antes en España era los de Podemos y todas sus escisiones, desde Manuela Carmena hasta Ada Colau. También Podemos era la puerta de entrada de las políticas australes.
Ellos, los que quedan de entonces, siguen teniendo la misma querencia rioplatense, solo que les ha salido un poderoso competidor en el PSOE.
Esto de la fuerza del amor es de importación. Se ha utilizado en numerosas ocasiones y siempre con un fin perverso, porque el amor no es jurisdicción de la política.
De hecho generalmente el amor es en política el disfraz de lo siniestro. Cuando un político habla de amor cualquier ciudadano con instinto de preservación debe protegerse, porque es que esta tramando algo muy malo.
En el caso del PSOE además hay un problema de casting. Porque incluso si le hubieran dado a Ábalos un permiso carcelario para ir de romántico por los mítines la cosa al menos resultaría creíble. ¿Pero Óscar Puente? Óscar Puente no es Jesús Puente.
Los que tenga una cierta edad se acordarán de la caravana del amor. Óscar Puente en la caravana electoral del PSOE no es Jesús Puente en la caravana del amor de Lo que necesitas es amor. De hecho, escucharle hablar de amor es como ver al payaso de It en una comunión.
Miren, Óscar Puente esta misma semana ha llamado rata a un colaborador de este programa y a la postre un contribuyente, como es José Carlos Díez. Rata. José Carlos Díez expresó en una entrevista una opinión sobre economía, acerca de las pensiones.
Lo de animalizar al adversario es algo que forma parte de las peores tradiciones políticas. Ya que hablan de deshumanizar. En sentido estricto deshumanizar es convertirlo en otro animal. Y aún así, no es lo mismo un animal que otro. No es lo mismo llamar mico a alguien que rata, porque a las ratas se les suele exterminar porque son portadores de enfermedades y provocan epidemias.
A ver si es que el amor por lo propio es tan profundo que para los demás solo queda el odio.
La política es representación y la campaña de verdad, lo que se dirime en las sedes de campaña es otra cosa más prosaica y que nada tiene que ver con el amor sino con las matemáticas.
La decisión sobre la ley de nietos
Miren, hoy se reúne el pleno de Constitucional para abordar si admite a trámite una cuestión en el que el Gobierno ha mostrado una sospechosa ansiedad, que es esto que se ha dado en llamar de mala forma La Ley de Nietos.
En resumen, la cuestión es si alguien que puede votar sin haber acreditado de forma debida que cumple los requisitos y si se pueden eliminar la obligación de cumplir con esos requisitos mediante una instrucción política que tuerce la voluntad del legislador.
Y si el Supremo es competente para imponer una suspensión cautelar sobre el voto de más de 100mil personas cuando advierte el riesgo de una alteración del censo. Todo eso estudiará hoy el pleno del Constitucional, que se ha convertido desde el principio al fin de este mandato en un órgano vital de la democracia española, aún más de lo que ya era, porque lo han querido convertir en tribunal de casación del Supremo.
El Constitucional es un órgano de garantías al que llamamos tribunal porque nos encanta ponerle nombres pomposos a las cosas, pero en el que no todos sus miembros son jueces. Es un órgano de extracción política. Es decir, que a sus miembros los nombran los políticos y el poder de los políticos se decide en unas elecciones.
Las luchas y alianzas por el Senado
Cuando les digo que la campaña de verdad transcurre por cauces más prosaicos que el amor es por esto. ¿A quién le ha importado nunca el Senado? Si hasta se había propuesto su disolución… ¿Es que ahora la gente está en vilo por la cámara de representación territorial?
No, miren, aquí el Senado importa lo que importa el Constitucional. Que es mucho. Por eso verán hoy en los periódicos un súbito interés por Cámara Alta.
Pero es que además el Senado sirve como metáfora perfecta de un mandato y de un legado, porque ahí se reproduce el muro, es decir, la perpetuación de la política de bloques, la imposibilidad de llegar a acuerdos entre izquierda y derecha, la colonización de las instituciones para utilizarlas con el adversario y en última instancia la desaparición de la centralidad en España.
Se confirma que el verdadero Frente Amplio es Pedro Sánchez, que ha conseguido achicar todo el espacio a su izquierda. Antes les hablábamos de la transformación del PSOE, cuyo secretario general pasó de decir que le produciría insomnio pactar con Podemos a copiar las estrategias de campaña de los Kirchner.
Ahora ha tomado la iniciativa con una estrategia llamada Senado de Progreso, también la podía haber llamado el Muro senatorial.
Eso ha hecho que a la derecha se iniciara un debate, que es si hacer lo propio para disputar el control de Constitucional… o sea, del Senado.
¿Hacer o no ingeniería común entre Vox y PP?
Abascal se ha adelantado con su propuesta y Feijoo… Feijoo parece que no se decide. Claro, aquí se dirime algo que afecta a lo más profundo, no es una mera cuestión. Ni siquiera es una cuestión de coherencia… sólo… únicamente… porque es verdad que Feijóo prometió que no gobernaría con Vox y ahora no sólo todos los dan por supuesto… tanto que ni siquiera les parece antinatural un acuerdo preelectoral en el Senado.
En realidad, la gran tentación y por tanto el desafío democrático del próximo presidente de España es si utiliza todo lo que ha puesto a disposición un gobernante que ha destruido tantas convenciones democráticas. El que venga, como se suele decir, podrá gobernar como Calígula, y habrá quien le presione para que lo haga.
Claro que hay otra forma de mirarlo y ese es el dilema de Feijoo. Que es si hay otra forma de ganar a alguien que juega tan duro y que es está dispuesto a llegar tan lejos. Es decir, si el PP debe resignarse a que le anuden un cordón sanitario, paradójicamente favoreciendo la subida de Vox, y con la coacción de la pureza, mientras les hablan de amor.

