OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Viendo cómo avanza esta negociación cabe decir que es una sucesión de cesiones de Sánchez"

Cubriendo trámites. Si hay que hacer consultas porque lo dicen los estatutos, pues mira tú, se hacen.

Carlos Alsina

Madrid | 25.11.2019 08:12

Sólo hay que saber elegir la pregunta para que el resultado te permita seguir en lo que, en realidad, ya estabas: Sánchez ya firmó un pacto con Iglesias para repartirse el gobierno –-dos gobiernos a falta de uno— y Sánchez ya hizo saber a Esquerra Republicana que está dispuesto a tragarse la mesa entera de negociación, desde el tablero a las cuatro patas y cuantas sillas quiera poner ahí Oriol Junqueras. De manera que esta consulta a los militantes sólo es la manera de vestir una operación previamente decidida e iniciada.

A la pregunta ¿apoyas un acuerdo que aún no hemos rematado y del que sólo está claro que hará vicepresidente del gobierno de España a Pablo Iglesias? noventa y cinco mil afiliados socialistas han dicho que les vale. Como en julio nadie les hizo la pregunta no es posible saber si todos ellos han cambiado de criterio a la vez que ha cambiado Pedro Sánchez. Es decir, si como dijo el lunes aquí (y en la más absoluta soledad) Juan Carlos Rodríguez Ibarra, los militantes que ahora aplauden con las orejas la alianza pensaban, como Pedro, en julio que era un despropósito darle lo que pedía a Pablo.

Sin pestañear o pestañeando, pero ha habido un clamor de la militancia socialista a favor del pacto. O a favor de lo que diga Sánchez, nunca se sabe. Tanto que han sido los militantes socialistas los que sólo dos semanas después han venido a desmentir al doctor Ábalos. Rápido ejercicio de memoria histórica. En la noche electoral se escucha en Ferraz esta cantinela:

'Con Iglesias, sí'. A la mañana siguiente le pregunta una periodista a Ábalos si el sentir de la dirección del partido coincide con ese estribillo. Y Ábalos dice que no hay militante socialista al que él conozca que esté por el 'con Iglesias, sí'.

En dos semanas, oiga: del no he encontrado a nadie en el partido que me diga eso al 95 % de la militancia bendice el 'con Iglesias, sí'. Con Iglesias sí, qué remedio me queda, que es el mensaje implícito que desliza Sánchez cada vez que habla. Y por cierto, habla bien poco desde el 10 de noviembre. Qué fue de aquel presidente que daba tres entrevistas al día. Cómo es que, en quince días, no ha encontrado un momento para dar una rueda de prensa. Qué es eso de resolverlo todo con declaraciones sin preguntas. Qué fue del sin preguntas no hay cobertura. A qué espera el presidente para exponerse a que se le pregunte. Como es su obligación, él mismo lo dijo en aquellos días tan locuaces.

Ningún dirigente en activo del PSOE se aparta ya del discurso oficial. Impactó en muchos socialistas que le conocen esto de Abel Caballero el viernes en este programa: Pedro, estadista. Y amén al gobierno de coalición con Podemos aunque para sacarlo adelante haga falta pagar el precio que reclama Esquerra.

Los barones díscolos que tan inquietos se mostraron, en otro tiempo, por tener que depender del voto indepe cierran filas con el argumentario de Moncloa sea éste el que sea: usted dígame lo que toca y yo lo defiendo como si me fuera en ello la vida. De entrada se le ha otorgado ya a Esquerra Republicana la condición de interlocutor preferente, con reunión anunciada para mañana de la número dos del PSOE, Lastra, con la número tres de Esquerra, que no es Rufián sino Marta Vilalta. La número tres porque el número uno está en prisión y la número dos está en Suiza. Éste es el partido al que el PSOE intenta agradar para que se sume a la operación investidura: un partido cuyo presidente cumple condena por sedición y cuya secretaria general está huida de la Justicia.

Y cuya cara más visible, que es el vicepresidente del gobierno catalán Pere Aragonés, expuso ayer para qué quieren la mesa de negociación que hoy reclamará, en otra consulta de diseño, la militancia.

La mesa es para avanzar hacia el cumplimiento de su programa: autodeterminación y amnistía. Ya se encarga la Moncloa de cubrir estos conceptos con una mantita para que sólo asomen términos indefinidamente hermosos: diálogo, solución, salida.

Hasta hoy, el único que ha cambiado su discurso de arriba abajo, se ha desdicho de todo lo que decía y ha tragado con todo lo que antes no tragaba es Pedro Sánchez. Él le ha dado la vuelta a su chaqueta porque si no, no sigue de presidente. Iglesias se mantiene en lo que siempre dijo: que sin ellos…

Y Esquerra no se apea de nada de lo que ya antes exigía.

De modo que sí, viendo cómo avanza esta negociación cabe decir que de negociación está teniendo lo justo: es una sucesión de cesiones del PSOE. Pagando el precio que los socios ya tenían puesto a la investidura de Sánchez hace cuatro meses. El precio que el presidente, por convicción y por principios, no iba a pagar nunca.

Ábalos recordándole a Ciudadanos lo que asumió públicamente en la campaña electoral. Es una broma, ministro.

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