OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Yolanda quiere conversar"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre cómo Yolanda Díaz articulará su lanzamiento como candidata a la presidencia durante este año 2022.

Carlos Alsina

Madrid | 03.01.2022 08:39

¿Cómo ha empezado usted el año? ¿Positivo, negativo, con el bastoncillo en la nariz? ¿Está a la espera del test, de la pcr? ¿Contagiado y en casa, guardando cuarentena? ¿Pudo tramitar usted la baja?

El primer día laborable de 2022 empieza con las plantillas diezmadas por el coronavirus

Es el primer día laborable de 2022 y a él llega una parte considerable del país ---quizá usted mismo que me escucha--- de baja laboral por el coronavirus versión ómicron. Estamos acostumbrados a medir el impacto de cada nueva arremetida (u ola) de la pandemia por la incidencia acumulada, las camas de UCI ocupadas o las restricciones en los aforos. Nos fijamos menos en este otro efecto trastorno que traen consigo los contagios: las bajas laborales. Las plantillas diezmadas. Los centros de trabajo, de la administración, de las empresas públicas y privadas, que tienen que apañarse durante días con menos gente trabajando. Los contagiados que pueden teletrabajar son una escueta minoría. Y en ámbitos como la Sanidad o los servicios públicos una reducción prolongada de plantillas lo complica todo.

El gobierno británico se hace a la idea de que puede llegar a estar de baja hasta el 25% de los empleados públicos al mismo tiempo. Allí tienen la incidencia acumulada en los 2.300 casos por cien mil. Aquí, vamos a ver qué dice hoy Sanidad porque los últimos datos del conjunto de España son del jueves. Y estábamos al borde de los 1.800.

La impresión general es que la ola ómicron es imparable; ha desaparecido del discurso público el verbo frenar

Empezamos la semana con los españoles más bajitos en guardia, esperando confiados a los Reyes Magos ---que el miércoles por la tarde, si se cumple el calendario, llegarán a España--- y cruzando los dedos a ver si suena la flauta y las vacaciones de Navidad se prolongan. La posibilidad, chavales, existe: hay quien cree que es mejor esperar a mediados de enero para el regreso a las aulas y evitarse, así, el riesgo de que se multipliquen los contagios. Pero, a día de hoy, chicos, probable no es. La posición mayoritaria entre los gobernantes autonómicos es empezar el lunes que viene con normalidad. O con la nueva normalidad ésta de los test, la mascarilla, la distancia y los grupos burbuja.

La prioridad es disuadir a los contagiados de acudir al centro de salud y al hospital

En realidad, y entre quienes gobiernan, la impresión general es que la ola ómicron es imparable y por eso no merece la pena volverse locos queriéndola parar. Las restricciones ya se ha visto que han sido minoritarias en las comunidades autonómas, nada que ver con ocasiones anteriores por más incidencia acumulada que estemos teniendo y desaparecido del discurso público el verbo frenar (que tan frecuente fue en otros tiempos: frenar los contagios), no te digo ya el verbo doblegar. Hace dos semanas ya contamos aquí que la prioridad no era frenar la expansión del virus, sino disuadir a los contagiados de acudir al centro de salud y al hospital. Hoy la prioridad sigue siendo ésa. Y reducir los días de cuarentena para que el personal pueda volver, no más tarde de una semana, a trabajar.

Hoy morirán sesenta personas en España por Covid, y mañana otras sesenta. Ningún gobernante lo va a admitir en público, pero sí, hay un número de fallecimientos que la sociedad está dispuesta a asumir como inevitables

La ómicron ha conquistado el título de virus más contagioso de la historia de la Humanidad (desde que la Humanidad se puso a llevar a cuenta de a cuántos contagia cada contagiado). Los gobernantes dan por hecho que se va a contagiar medio país (o medio planeta) y se encomiendan al grupo de científicos que sostiene que, a estas alturas, no sólo no debemos verlo como un drama sino que será precisamente eso, el contagio nunca antes visto, lo que nos lleve a pasar página y aceptar al covid entre nosotros como una enfermedad recurrente, y molesta, pero que no altere nuestra vida corriente más allá de tenernos cada año que vacunar.

El clima de opinión ha ido mutando a la par que lo ha ido haciendo el virus. Hoy morirán sesenta personas en España por coronavirus. Y mañana, otras sesenta. Y el miércoles, sesenta más. Es la media que tenemos estos días. Ningún gobernante lo va a admitir en público, pero sí, hay un número de fallecimientos que la sociedad está dispuesta a asumir como inevitables. El precio de convivir con una enfermedad endémica que no colapse ni el centro de salud ni el hospital.

Empieza el año con los precios un 6,7% más caros

Ha comenzado el año con los precios un 6,7% más caros que hace un año. La inflación está como la ómicron, disparada y con el Gobierno abrazado al estribillo del ‘ya pasará’. Sí, claro, en algún momento lo que sube, baja.

El asunto es cuánto tiempo podemos aguantar con un encarecimiento tan enorme y tan general. El ministro Bolaños dijo la semana pasada que esto es consecuencia de lo pujante que es nuestra recuperación económica. Que viene a ser como el optimismo antropológico de Zapatero pero elevado al cubo. Tenemos un Gobierno tan positivo que corre el riesgo de empezar a levitar.

Los precios andan por las nubes no por lo bien que nos recuperamos sino por el gas. Y como dijo ayer la vicepresidenta Ribera en entrevista en La Vanguardia, con el precio del gas no se sabe lo que va a pasar. No está al alcance del Gobierno ni preverlo ni mantenerlo a raya. De manera que ya pueden seguir los ministros repitiendo el salmo responsorial ---episodio transitorio, ya pasará--- que, en realidad, no saben ni para cuánto más ni en qué se traducirá.

En la Moncloa han debido de prohibir leer el The Economist porque les trae fritos con sus ránkings. De los países desarrollados, quien peor comportamiento económico ha tenido ha sido España

El gobernador del Banco Central de los Estados Unidos, de apellido Powell, sostiene que el problema de repetir cada día que la inflación es transitoria es que transmites la falsa impresión de que no deja destrozos por el camino y tampoco deja secuelas. Y una inflación cercana al 7% deja mucho de las dos cosas: destrozos y secuelas. Entre otras cosas porque recorta, y retrasa, la recuperación.

Compararse con 2020, como viene haciendo el Gobierno, es muy ventajoso porque en ese año nos despeñamos un 11%. Después de semejante hundimiento, muy mal tendría que habernos ido para no mejorar. Pero en la comparación con otras naciones seguimos yendo a la cola.

"Los fondos europeos son el motivo de que el horizonte de este año sea mucho mejor que el de 2021"

En la Moncloa han debido de prohibir leer el The Economist porque les trae fritos con sus ránkings. De los países desarrollados, quien peor comportamiento económico ha tenido ha sido España. Mejor no pensar qué habría sido de nosotros sin el rescate de los fondos Next Generation. Perdón, no lo llamen rescate, llaménlo transferencias. Que son el verdadero motivo de que el horizonte de este año sea mucho mejor que el de 2021. Y son la razón última de que Sánchez haya podido aprobar unos Presupuestos con más gasto público que nunca y con ciento ochenta diputados detrás.

"Se aprueban reformas legales y se aplican sin que el Parlamento las avale"

Próxima estación parlamentaria: la reforma laboral. Que aunque ya está en vigor aún no ha sido ni debatida ni bendecida por el Parlamento. Vuelve a abusar el presidente de esta forma de gobernar que es por decreto. El consejo de ministros aprueba reformas legales y se empiezan a aplicar sin esperar a que el Parlamento las avale.

Hombre, es un sistema pensado para reformas de urgente necesidad. Y no parece que cambiar una legislación laboral que lleva en vigor hace ocho años sea un caso de urgencia. Le vale al Gobierno para ir a Bruselas a decir que ya está en vigor la reforma, pero en rigor está en manos ---como debe ser--- de quien legisla en España, que son las Cortes.

Vuelve a abusar el presidente de esta forma de gobernar que es por decreto

Inquieta leer a la vicepresidenta Yo Yolanda decir ayer en El País: ‘Yo podía haber legislado con mayor libertad y no quise porque creía en el acuerdo’. Deje usted algo al Parlamento, ministra. Las vicepresidentas no legislan. Las vicepresidentas, gobiernan. Y las patronales y los sindicatos ni legislan ni gobiernan.

Está bien que pacten cambios en la legislación laboral porque son quienes mejor conocen la materia, pero las leyes no las hacen ni dos sindicatos, ni dos patronales, ni un gobierno. Son los 350 diputados los que han de decir si hacen suyo lo que ha salido de la negociación laboral.

El acuerdo que, sin duda, un éxito del Gobierno. Y de la ministra de Trabajo. Que dice en la entrevista que sólo ella creía en este acuerdo, afirma. Sólo ella. Pero como es humilde, tampoco es que quiera colgarse la medalla, no piense usted mal. No existe una persona humilde que valore, y hable tanto, de su propia humildad como la ministra Díaz. Que inicia, así, con humildad, su año de lanzamiento como candidata a la presidencia. Sin ambición, eh, y sin plataforma, ni partido, ni programa ni ninguna de esas antiguallas.

No existe una persona humilde que valore, y hable tanto, de su propia humildad como la ministra Díaz

Lo que ella desea es tener una conversación con todos nosotros, los españoles. No de uno en uno, porque no le daría la vida. De hecho, éste es uno de los enigmas del año. Cómo articulará la aspirante Díaz su conversación con el país. No quiere contarnos lo que ella quiere para España, o cómo se propone conseguirlo, no. Quiere que le digamos si estamos de acuerdo en que aquí se pagan pocos impuestos. Y qué necesitamos hacer para que su hija, y todas nuestras hijas, tengan una educación pública de calidad (debe de ser que la de ahora no le parece que lo sea).

"Cuesta saber en qué está Yolanda más a la izquierda que el PSOE"

Escuchando a la vicepresidenta, tiembla Tezanos porque parece que aspire a dirigir el CIS. Oiga, nos quiere encuestar. Los sondeos hoy sonríen a la líder oficiosa de la izquierda que hay a la izquierda del PSOE. Aunque, viendo el desenlace que ha tenido la reforma laboral ---la consagración de la reforma mariana de 2012 --- va costando cada vez más saber en qué está Yolanda más a la izquierda que el PSOE.

Y en dónde anda Podemos a estas alturas de su historia, ocho años después de su nacimiento: ocho años que parecen ochenta. Ay, Pablo, qué mal ha envejecido la épica y la retórica revolucionaria.