opinión

Monólogo de Alsina: "El príncipe climático"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo de 'Más de uno' sobre la cumbre del G20 y el cambio climático. Además, habla sobre el asesinato del pequeño Álex en Lardero.

Carlos Alsina

Madrid | 01.11.2021 08:30

De la vida, arrebatada, a un niño de nueve años a la vida de todos en el único planeta habitable que conocemos. La actualidad discurre hoy entre un pueblo de La Rioja de diez mil habitantes y una ciudad de Escocia que tiene casi dos millones. Entre lo más íntimamente humano, el desgarro de una familia que ya identificará para siempre Halloween con la muerte de su chaval, Álex, y lo más universalmente humano, el desafío de frenar el deterioro de la Tierra para asegurar nuestra superviviencia como especie.

En la actualidad de este día comparten espacio un hombre que jamás pensó que se vería en los medios de comunicación doliéndose por el crimen que le ha dejado sin sobrino y preguntándose si acaso podría haberse evitado...y un príncipe que lleva toda su vida, ya larga, predicando que hay que anticiparse y actuar a tiempo para asegurar la protección ambiental.

Greta Thunberg ha tenido más éxito que el Príncipe Charles

El Príncipe Charles, casi siempre más visto que escuchado, instó ayer a los gobernantes del G20 reunidos en Roma a poner el cambio climático en la cima de las prioridades sociales: hacer que éste sea un tema de conversación en los comedores de las casas, no sólo en las laboratorios o en las cumbres políticas. Habrá de reconocer el príncipe que en ese empeño de involucrar a toda la sociedad, jóvenes y adolescentes sobre todo, en la tarea de cambiar el mundo para que la Humanidad pueda seguir habitándolo ha tenido más éxito una joven llamada Greta Thunberg ---que vuelve hoy a las páginas de los diarios, y a nuestras tertulias--- que todos los príncipes del mundo.

En Glasgow comienza hoy la cumbre del clima número 26, esto que llaman COP26, la Conferencia de las Partes. ¿Se acuerda usted de que tuvimos una cumbre del clima aquí, en España, sólo unos meses antes de la pandemia y porque Chile dijo que no podía hacerse cargo? Aquella fue la COP25. Ésta de hoy, pandemia mediante, va a actualizar la información que tienen los científicos, va a pasar revista a qué nuevas complicaciones ha introducido la pandemia y va a presentar propuestas nuevas, como ésta que ya filtrado el gobierno del Reino Unido, que es el anfitrión: un plan mundial de reforestación para dotar al planeta de absorbentes de CO2.

Boris Jonhson recibe a los gobernantes de ciento veinte países con este mensaje de bienvenida: hace falta más pasta. Algunos de esos gobernantes vienen de asistir este fin de semana a otra cumbre, la del G20, en la que este objetivo ---impedir que la temperatura supere en un grado y medio la que teníamos en la Tierra hace cien años--- ha sido bendecido por todos los presentes, en ausencia de Putin y del chino, Xi. El gobierno chino admite, en todo caso, la evidencia científica del calentamiento y acepta dejar de financiar nuevas plantas de carbón. Para satisfacción del italiano Draghi, que como anfitrión del G20 puso todo de su parte para poder presentar el resultado como un gran éxito.

No es Alemania el único país que está recurriendo al carbón para abaratar la factura eléctrica

El objetivo de no pasar del grado y medio ha sido aprobado... otra vez, porque forma parte del Acuerdo de París de 2015, al que ahora ha regresado Estados Unidos con Joe Biden. Cien mil millones para los países menos desarrollados y el compromiso de no abrir ya más plantas de carbón.

Éste es el camino que la mayoría de los países han abrazado: ir jubilando el carbón y los combustibles contaminantes y fomentar las renovables y los nuevos sistemas de producción limpia. Sólo que en el papel es más fácil todo que en la realidad. Primero, porque la pandemia ha introducido un elemento no previsto que ha deteriorado gravemente la economía mundial y cuyos efectos aún estamos padeciendo: los recursos no son ilimitados. Segundo, porque se ha declarado una crisis energética mundial que sacude especialmente a Europa y que complica el cumplimiento del calendario de transición energética, o ecológica. No es Alemania el único país que está recurriendo al carbón para abaratar la factura eléctrica. Y en España hemos asistido hace sólo dos semanas a un encontronazo sonado entre las compañías eléctricas y el gobierno en el que las primeras han llegado a acusar al segundo de estar poniendo en peligro la transición, es decir, el cambio de modelo, es decir, el cumplimiento de todo esto que se pacta en las grandes cumbres internacionales. Aquí cada cual vela por sus propios intereses, pero al final o van de la mano los gobiernos y las compañías privadas o no hay acuerdo de París, o de Glasgow, o Príncipe de Gales que garantice nada.

A Glasgow tampoco acuden Putin y su colega el presidente chino Xi. A cambio, si estará Sánchez, decidido a consolidar una relación casi íntima con Joe biden a base de irle arrancando treinta segundos de charla en cada cumbre en la que van coincidiendo.

¿Qué hacer con los presos que no están rehabilitados?

El ministro del Interior, Marlaska, puso ayer más empeño en criticar al PP por haberle pedido explicaciones por el tercer grado en que se encontraba Francisco Javier Almeida, presunto asesino del pequeño Alex, que en ofrecer la información de que dispone el ministerio sobre el historial del detenido y el procedimiento que se siguió (habitual) para concederle la libertad provisional de que disfrutaba desde abril del año pasado. La decisión última corresponde al juez de vigilancia penitenciaria pero antes hay un criterio que expuso la administración penitenciaria. Las decisiones pueden ser legales pero equivocadas, aunque el recluso, en todo caso, habría salido de prisión en 2023 al haber cumplido la pena por el asesinato de Mari Carmen López en 1998. Hoy podemos preguntarnos ---cómo no va a preguntárselo la familia del niño--- si este individuo debía estar en la calle, pero lo cierto es que todos los reclusos salen de prisión alguna vez. De ahí el debate sobre qué hacer con los que no están rehabilitados.

La juez de Logroño que investiga lo ocurrido el jueves ha enviado a prisión preventiva, sin fianza pero comunicada, al detenido. Que no ha querido contestar a ninguna de las preguntas que se le han hecho.