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OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Extraño mensaje transmiten Casado y Rivera pidiendo el voto para hacer oposición a Sánchez"

Un saludo a las decenas de miles de aspirantes que ayer se presentaron al examen para las nuevas plazas de enfermería en los hospitales públicos. Los veinte mil empleos en trece comunidades autónomas que han tenido a los aspirantes sacando tiempo de donde han podido estas últimas semanas para preparar el temario. Uno de cada cinco lo conseguirá.

Carlos Alsina
  Madrid | 13/05/2019

A trece días de las elecciones municipales, hay un pueblo en España que ya sabe quién ganará. Es el pueblo donde nació Cambó, donde nació Lluis Llach, donde cada jueves santo procesiona la danza de la muerte.

Pase lo que pase el 26 de mayo en Verges, el alcalde se llamará Ignasi Sabater. El mismo que hay ahora. La suya es la única lista que se presenta. De la CUP. Allí ondean las banderas estrelladas, independentistas, allí están los lazos amarillos en los espacios públicos y allí tuvieron que intervenir ayer los Mossos d'Esquadra para separar a un grupo de personas que pretendían quitarlos de un grupo de vecinos que, como es costumbre, llaman fascista a todo el que combata la apropiación de esos espacios.

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Extranjeros, extranjeros, nosotros estamos en casa. Extranjero es el que quita lazos amarillos.

En Verges ganará la CUP porque sólo se presenta la CUP. En uno de cada tres municipios de la provincia de Girona, pase lo que pase el 26 de mayo el alcalde será independentista. Porque sólo se presentan candidaturas independentistas. Lo contaba ayer El Periódico: de 220 localidades, en 78 sólo hay lista de la CUP, el Partido Puigdemónico o Esquerra Republicana. No hay vecinos dispuestos a defender las siglas del PSC, ni del PP, ni de Ciudadanos.

Estamos a trece días de las elecciones municipales y europeas y estamos a cuarenta y ocho horas de que se sepa cómo queda la operación Iceta. Es decir, si el Parlamento catalán corona, o no, al lider del PSC como senador sin pasar por las urnas.

La operación de ingeniería política, y parlamentaria, que urdió Sánchez en la intimidad de su laboratorio de Moncloa. Aupar al asesor aúlico para la cuestión catalana a la presidencia del Senado abriéndole, por sorpresa, la puerta de atrás de la Cámara Alta. A dos días de la votación —requiere de más síes que noes—, el principal grupo de la cámara, que es Ciudadanos, aún no ha dicho lo que votará. Si lo hace en contra, son 36 noes. A favor se han pronunciado ya el PSC y En Común. Eso son 25 síes. Necesitaría del voto afirmativo de los independentistas. Si Ciudadanos vota a favor, entonces le bastaría a Iceta con que los independentistas se ausentaran. De una manera o de otra, la mayoría indepe tiene la llave. La llave del salvoconducto para que Iceta llegue al Senado y la llave, por tanto, para que la operación diseñada en la Moncloa prospere.

A dos días de la votación, no da signos Esquerra de sentir el menor entusiasmo por facilitar la promoción de Iceta. Desde prisión hablaron ayer para El Periódico Junqueras y Romeva y su postura (al menos en público) es ésta que dice que no le ven la relevancia a que el presidente del Senado sea catalán.

'Mal empezamos si vetamos un nombre', les dijo Sánchez el jueves. Aquí tiene el presidente la respuesta. La negociación, bajo el radar, prosigue.

Estamos a trece días de las tri-elecciones, municipales, autonómicas, municipales, con Pedro Sánchez aspirando a celebrar la tripleta, como en el fútbol, y con Casado y Rivera pidiendo al personal el voto para hacer oposición. Extraño mensaje éste que están transmitiendo los dos líderes a tortas: vote usted a mi partido para poder controlar mejor a Sánchez. La doctrina de los contrapesos: si el PSOE tiene la Moncloa, déme a mí la Puerta del Sol. Deme el gobierno de Madrid para poder romper la racha del presidente socialista. Que no conviene que haya socialistas gobernando España y socialistas gobernando en las regiones y los pueblos. La doctrina de los contrapesos, naturalmente, decae cuando es tu propio partido el que está en ese momento en el gobierno.

Esta es la historia de una niña de diez años que hoy vuelve a estar con su padre.

Él no la veía, ni sabía de su paradero, desde hace más de un año y medio. La madre incumplió el régimen de visitas, sacó a la cría del colegio y se mudó con ella a un pueblo de la sierra de Madrid sin informar de nada de todo ello al padre.

Él denunció el secuestro de la niña, contrató un detective para que diera con la madre, Patricia, pero no consiguió nada. Meses y meses sin saber siquiera si su hija vivía.

Su impotencia cambió cuando fue detenida María Sevilla, la presidenta de la Asociación Infancia Libre, por haber secuestrado a su hijo y haberlo enclaustrado en una finca, permitió a este padre atar cabos y poner sobre la pista a la policía.

Porque su ex mujer, la madre que había desaparecido con la hija, aparecía acompañando a María Sevilla en las fotografías que ésta se hizo cuando acudió al Congreso invitada por Podemos. Puso esa información en manos de la policía y fueron los investigadores quienes rastrearon, en la vida de María Sevilla, el hilo que les condujo a encontrar a su ex mujer.

Este hombre se llama Daniel, trabaja en el diario El Mundo, y en la conversación que ha mantenido con Pablo Herráiz para este periódico cuenta que además de la angustia de estos meses, sin saber nada de su hija, lo peor fue recibir la denuncia por abusos.