OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Puigdemont dinamitero"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre la ausencia de Junts en la mesa de diálogo del Gobierno y la Generalitat, que se reunirá esta mañana.

Carlos Alsina

Madrid | 15.09.2021 08:46

Éramos pocos y parió el de Waterloo. Faltaba Puigdemont en la historia ésta de la mesa. Puigdemont el dinamitero despechado. El J.R. del serial catalán.

"Cuánto daño ha hecho House of cards también en Bélgica"

Repantigado en el sofá de su chalet bruselense, mientras se aparta el flequillo de las gafas, el profeta de la libertad (y saboteador de mesas) rumia su próximo movimiento mientras lanza dardos a la diana estelada en cuyo centro aparece sonriente, dando un sermón, su némesis Oriol Junqueras. Se acaricia los labios el gran maquinador. Ha ideado su próximo golpe de efecto. Le arreará un rodillazo al curita de Sant Vicent dels Horts en la entrepierna de Pere Aragonés dotando de efecto al puntapié para desmontarle, del mismo patadón, a Pedro Sánchez la mesa. Mira cómo sonríe J.R. mirando a cámara. Cuánto daño ha hecho House of cards, también en Bélgica.

Puigdemont tenía dos formas de reventar la famosa mesa antes que nadie pudiera sentarse en ella: autoinvitarse él, por videoconferencia, o enviar a sus testaferros que no son consejeros. Escogió la segunda.

Oiga, mucha broma hemos hecho sobre esto que dijo aquí el otro día Miquel Iceta sobre la guerra de Vietnam. Pues mucha broma, pero visto lo visto igual no iba tan desnortado el ministro. Igual antes de exigirle nada al Estado debería montar el señor Aragonés una mesa, o mesita, con sus socios del Gobierno de coalición, porque eso no es una coalición, es una parodia. La semana pasada, a tortas por El Prat. Esta semana, a tortas por la mesa. No parece que sean temas menores sobre los que discrepar.

"El president malherido y la mesa descuajeringada"

En síntesis lo que sucedió ayer fue: que mientras la Moncloa y Esquerra pactaban la liturgia mediática para hoy ---llegan Sánchez y Aragonés, saludan a sus propios ministros y consejeros, qué tal, cómo vais, si nos acabamos de ver, declaran inaugurada la mesa y se vuelven cada uno por donde han venido, extraña forma de empezar a negociar, saludar e irse---, mientras estaban atando estas menudencias los puigdemones prendían la mecha de su mascletá.

A negociar con Sánchez ellos enviarían al otro Sánchez, Jordi el indultat. Medían, así, el aguante del president Aragonés. ¿No había dicho que los negociadores tenían que ser miembros del gobierno? Pues ahí tienes tres que no lo son: el Jordi, el otro Jordi (Turull) y la señora Nogueras. A ver qué dices, Pere. Y Pere, viendo puesta en duda su talla, dijo que hasta aquí hemos llegado y tachó de la lista los tres nombres. Sólo consejeros, homme, que parezca que es una mesa de Gobiernos.

Esta treta puigdemoníaca confirma que en Waterloo no han perdido el instinto ni el empeño de socavar. Y que ésta siempre fue una mesa de partidos

A lo que Puigdemont, desde el sofá de Waterloo, dio instrucciones para aguantar el pulso y dejar vacía media mesa. Un espectáculo, oiga. El president, malherido y la mesa, descuajeringada. Los catalanes pueden estar tranquilos: a falta de un gobierno tienen dos, y ninguno gobierna.

En realidad, esta treta puigdemoníaca ejecutada ayer confirma que en Waterloo no han perdido el instinto. Ni el empeño de socavar. Y también, que ésta siempre fue una mesa de partidos. De seis partidos. De cuotas de partidos. Iceta está ahí no porque sea ministro de Cultura, sino porque es el PSC. Y qué me dices de Castells, que debe la silla a que es el delegado de Colau, no a la enorme relevancia que para esta negociación tienen las universidades. Por eso Puigdemont reclama enviar a quien le dé la gana, porque van en representación de su partido, no del Gobierno de Cataluña.

"Este invento de la mesa se le ocurrió hace casi tres años a Oriol Junqueras"

Sin ánimo de irnos demasiado atrás, pero por aquello de no perder la perspectiva, le recuerdo que este invento de la mesa se le ocurrió hace casi tres años a Oriol Junqueras, encarcelado. Que a través de Aragonés, entonces vicepresidente, liaron para ponerla en marcha a Carmen Calvo. Por WhatsApp. Que Iceta se fue de la lengua con lo del relator y se armó un cristo que acabó con unas elecciones anticipadas. Y que investido de nuevo Sánchez se retomó la historia de la mesa, de la que dijo Aragonés hace dos años que debería ser de igual a igual y venir precedida de la excarcelación de los condenados.

Con Puigdemont reventando el invento ya me dirás qué solución histórica para Cataluña en España va a poder salir de ahí

O sea, que la hoja de ruta que luego se ha ido cumpliendo es la que diseñó él. O Junqueras encarnado en él. Y así hemos llegado a esto de ahora. Con Puigdemont reventando el invento ya me dirás que solución histórica para Cataluña en España va a poder salir de ahí. La mesa ha quedado al desnudo y reducida a lo que siempre fue: una negociación entre Pedro Sánchez y Esquerra Republicana.

"Sánchez acaba de inventar el recibo en diferido"

Lo de la electricidad es un no parar. De subir. Esto de hoy ya no es que sea un nuevo récord, es que la velocidad de la subida apabulla. El megawatio hora se nos pone por encima de los 172 euros. Cuarenta euros más que hace quince días.

El Gobierno ha pasado de reprocharnos a los medios que demos el precio diario como si fuera la previsión del tiempo, de repetir todo el tiempo que en casa se consumen kilowatios hora y, por tanto, la subida no es tanta... a ser él quien cante el precio diario y avise de que esto no para... para armarse de argumentos en su empeño de meter en cintura a los accionistas de las eléctricas.

Y si estamos en números que nadie podía prever ---no se podía saber, que diría Fernando Simón---, por qué habrían de servir las previsiones que ahora se están haciendo. Incluidas las de esta ministra, Ribera, que fue quien hace diez días irritó a la Moncloa calculando que a final de año habremos pagado la electricidad un 24% más cara que el año pasado.

Ahora corrige la estimación porque ha hecho un cálculo nuevo: con las medidas que aprobó ayer el Gobierno quedará aliviado el recibo mensual en un 22% de aquí a final de año. Es decir, que seguirá siendo más caro que el del año pasado pero frenando la subida. El rejonazo a las eléctricas también está calculado: 2.600 millones de euros. Asume el Gobierno que cambiar las reglas de juego introduce inseguridad jurídica y que se expone a que las compañías acudan a los juzgados, pero prefiere eso a tener a la población soliviantada por el empobrecimiento acelerado. Que las empresas amenacen con parar las centrales nucleares no parece que el Gobierno se lo tome como un riesgo real de que le declaren la guerra total.

Para los consumidores de gas, anuncia el Gobierno un tope a los que se les podrá cobrar de aquí a marzo. Pero con truco. Porque no es un tope sino un aplazamiento. Lo que no paguen ahora se les irá cobrando a partir de abril en cómodos plazos. No hay método más eficaz para poder presumir a final de año de haber contenido las subidas que postergarlas para que aparezcan en los recibos del año siguiente. Sánchez acaba de inventar el recibo en diferido.