Los sucesos de Casas Viejas son un episodio reciente de la historia de España que, sin embargo, no es del todo conocido. El hecho tiene una doble importancia: por lo que simboliza en sí mismo -fracaso de la reforma agraria, el hambre, la tensión terrible a la que se ve sometida la República- y por la trascendencia que tendrá en el devenir de la Segunda República. La matanza ocurrida en la localidad de Casas Viejas, Cádiz, condicionaron por completo el Gobierno de la coalición republicano-socialista que encabeza Manuel Azaña, de tal forma que ese Gobierno acabó por caer pocos meses después y desembocará en las elecciones generales de 1933 en las que arrasa la derecha. 'Casas Viejas, 90 años después': crónica de una revolución fallidaLa serie documental 'Casas Viejas, 90 años después' realiza, a través de cuatro capítulos, una crónica de aquellos terribles sucesos ocurridos, principalmente, el 11 de enero de 1933. En esta aldea de Cádiz -en donde más del 70% de sus 3.000 vecinos son jornaleros sin tierra, de campesinos pobrísimos- prende la llama de la revolución. Hay una huelga general revolucionaria que había convocado una parte del sindicato CNT para el día 8 de enero, que llega a Casas Viejas tres días después. Cuando la huelga ya había fracasado en todo el país, los campesinos mal informados, se lanzan a la huelga. C|||Una forma de entender la República acabó con aquellos terribles sucesos; fue el principio del fin del Gobierno de Azaña Con todo, se arman y durante la madrugada del día 11 proclaman en el pueblo el comunismo libertario y se dirigen al cuartel de la Guardia Civil de Casas Viejas. "Allí cometen una barbaridad que tendrá terribles consecuencias", explica en 'Más de uno' Jorge Abad, quien ha escrito y dirigido este podcast que se estrena hoy. Casas Viejas: el fin de una forma de entender la RepúblicaUna forma de entender la República acabó con aquellos terribles sucesos; fue el principio del fin del Gobierno de Azaña. De hecho, en uno de los debates parlamentarios Azaña pronunció unas palabras que le persiguieron el resto de su carrera política: "en Casas Viejas no ha ocurrido sino lo que tenía que ocurrir". El catedrático de Historia Contemporánea por la Universidad de Cádiz, Diego Caro Cancela, uno de los mayores expertos en los sucesos de Casas Viejas y que ha tenido la ocasión de colaborar en esta serie documental, considera que aquella declaración fue "una tremenda imprudencia" que le acabó costando caro a Azaña, pues hizo una afirmación sin conocer exactamente los hechos ocurridos. Cuando se da cuenta de que la información que le habían transmitido era completamente sesgada y que no tenía nada que ver con la realidad, "Azaña pasa de un desconcierto inicial a una situación de total abatimiento". "Ni heridos ni prisioneros, tiros a la barriga"Hoy en día se sabe con "total certeza" que el verdadero autor de la frase "ni heridos ni prisioneros, tiros a la barriga", que se le atribuyó a Azaña, fue inventada por el abogado defensor del capitán Rojas. Aquel fue "un personaje con una actitud un poco sinuosa en la Segunda República", relata el profesor Caro, pues participó en distintas conspiraciones contra la República. La frase tuvo mucho recorrido y fue falsamente atribuida a Azaña. "Fue una invención absoluta por parte de Eduardo Pardo Reina, que fue recogida muy bien en la prensa conservadora y de extrema derecha de la época", asegura Diego Caro. Así, se convirtió en una de las primeras 'fake news' de las que hay constancia en el siglo XX español.