Javier Arnedo, presidente del Comité Nacional del Transporte por Carretera y vicepresidente de Conetrans, ha advertido de la presión que soportan las empresas del sector por la escalada del gasóleo. En una entrevista en La Brújula, ha asegurado que la medida aprobada por el Gobierno para obligar a repercutir el sobrecoste del combustible a los cargadores supone "un gran alivio" para los transportistas.
La crisis del combustible
Arnedo ha explicado que el sector arrastra una situación "terriblemente crítica" después de que el precio del carburante se disparara hasta un 75% en apenas mes y medio, con un primer salto de alrededor del 60% en la primera semana del conflicto. Ha subrayado que, al tratarse de una actividad de consumo intensivo de gasóleo, es muy difícil absorber ese aumento sin trasladarlo al precio final.
La entrevista sitúa el problema en un contexto de incertidumbre diaria, en el que los precios del combustible cambiaban de un día para otro y las empresas no podían esperar mucho más para tomar decisiones. Arnedo ha sostenido que el nuevo decreto ley, ya publicado en el BOE, permite recuperar la diferencia de costes y evita seguir trabajando a pérdidas.
Qué cambia con la medida
Según el dirigente de Conetrans, la norma introduce además un régimen sancionador para garantizar que la cláusula de revisión del combustible se cumpla de forma efectiva. Ha recordado que esa previsión ya existía desde el conflicto de Ucrania, pero que en la práctica se había diluido y muchos cargadores no la abonaban, especialmente por la presión de las grandes empresas sobre los pequeños transportistas.
Arnedo ha defendido que la aplicación real de esa compensación dará margen para seguir prestando servicio a la sociedad, aunque también ha admitido que el encarecimiento del transporte acabará teniendo un impacto inflacionista. En su intervención, ha dejado claro que el sector no puede sostener durante más tiempo una actividad a pérdidas.
Más dura que la guerra de Ucrania
El presidente de Conetrans ha comparado esta crisis con la derivada de la invasión rusa de Ucrania y ha concluido que la actual es peor por su velocidad y por la falta de reacción europea. Ha señalado que, en aquel caso, las medidas llegaron de forma progresiva y permitieron una respuesta más escalonada, mientras que ahora la subida ha sido "mucho más explosiva".
También ha apuntado que, en esta ocasión, Europa no ha actuado con el mismo grado de intervención porque no percibe que esté directamente implicada en el conflicto. Aun así, ha recordado que el contexto fiscal en países como Francia o Alemania hace que el gasóleo sea incluso más caro que en España.
Falta de conductores
Más allá de la crisis del combustible, Arnedo ha hablado de un problema estructural que sigue pesando sobre el sector: la escasez de conductores profesionales. Ha reconocido que faltan trabajadores en muchas actividades, pero ha defendido que el transporte, pese a estar bien remunerado, resulta poco atractivo por sus condiciones de vida y por la conciliación familiar que exige.
Ha explicado que las rutas nacionales e internacionales obligan a pasar muchos días fuera de casa y que, además, el oficio acumula tensiones añadidas por las esperas en carga y descarga, la inseguridad y los robos de gasóleo y mercancía. Esa combinación, ha dicho, hace que muchos potenciales conductores descarten el sector aunque el salario sea competitivo.
