MONÓLOGO DE MARTA GARCÍA ALLER

Marta García Aller explica la importancia de los márgenes en el caso de las cloacas del PSOE: "¿Quién mandó hacer esto?"

La directora de La Brújula ha señalado cómo la importancia en las investigaciones sobre corrupción descansa sobre encontrar la prueba que señale quién dio la orden.

Marta García Aller

Madrid |

El Monólogo de Marta García Aller

Déjame que te cuente dónde estamos. Porque no es fácil que un idioma tenga partida de nacimiento. Las lenguas no "nacen" en un lugar y momento concreto, ya que en realidad van evolucionando poco a poco en un espacio y un tiempo.

Tampoco es fácil que haya un documento escrito que constate el momento de su "nacimiento". Sin embargo, San Millán de la Cogolla (en La Rioja) tiene el honor de recibir el sobrenombre de "cuna del castellano" o "cuna del español" gracias a las Glosas Emilianenses. Y el honor es nuestro por hacer La Brújula hoy desde aquí.

Y siempre es bueno volver a los orígenes para entender mejor dónde estamos. Incluso si es muy pendientes de lo que ha pasado hoy en la Audiencia Nacional. Porque el caso Leire Díez, el caso cloacas, y la corrupción en general, también se entienden mejor con Las Glosas Emilianenses.

Son anotaciones escritas aquí mismo hace once siglos. Escritas al margen de un manuscrito latino del siglo X en el Monasterio de San Millán de la Cogolla. Las escribieron monjes que necesitaban entender textos difíciles en latín y empezaron a apuntarse la traducción entre líneas, en la lengua que realmente hablaban. Qué importantes para la historia son siempre las anotaciones al margen.

Así aparecen, casi por accidente y sin que nadie fuera consciente de estar haciendo historia, las primeras palabras escritas conocidas en romance castellano. Las glosas son eso exactamente: anotaciones en los márgenes. El texto oficial, en latín, dice una cosa. Lo que alguien escribe al lado, en el idioma real, dice lo que el texto oficial calla.

Es como en el caso Leire Díez. Oficialmente, era una militante más. Hay una realidad oficial (contratos, facturas, procedimientos administrativos) y luego hay lo que alguien apunta al margen, en el lenguaje real: los mensajes, los correos, las conversaciones que explican para qué servían esos contratos en realidad. Y cuáles eran los encargos. Como cuando Leire Díez apuntaba en su libreta las estrategias para frustrar el juicio contra el hermano de Pedro Sánchez.

Es como en el caso Leire Díez, oficialmente, era una militante más.

Hoy la jueza Biedma, la que juzgó al hermano de Pedro Sánchez, ha contado en la Audiencia Nacional que un desconocido que se hacía pasar por su "secretario" había preguntado por sus horarios en el colegio, por si la jueza iba siempre a llevar a sus hijas a la misma hora.

Otra vez fue un supuesto "hermano" -no tiene- preguntando por sus dos hijas. También que un abogado le avisó de que había circulado un video de sus hijas en un parque. Y cuando le hicieron saber que el ex juez Luis Sáenz de Tejada había contactado con el clan de los Rocho, narcotraficantes, por un asunto relacionado con ella, ya se alarmó y se personó en la investigación de la Audiencia Nacional.

Hoy le ha contado al juez que cuando se supo vigilada, no sabía de dónde venían los intentos de amedrentarla. Claro, como jueza estaba en muchas causas: investigaciones contra clanes de drogas e incluso participó en la instrucción el caso de violencia de género que le costó la expulsión de la judicatura el ex juez Luis Sáenz de Tejada.

No sabía de dónde venían los intentos de amedrentarla

Y era este el que estaba en el ajo con Leire Díez y compañía para lanzar una campaña para tratar de desacreditar a la jueza Biedma. Cómo iba a sospechar la jueza que sus problemas con un clan de la droga venían del PSOE.

Todo eso se apuntaba en los márgenes, qué importantes son los márgenes, las reuniones que Leire mantenía con Sáenz de Tejada, el que se encargaba de amedrentar a la jueza Biedma en Badajoz. Y las que tenía con el empresario Pérez Dolset, que está por ver si acaban imputando al PSOE.

Se apuntaban también en los márgenes esas reuniones de las cloacas en una vivienda de Madrid que la fontanera llamaba "uno de los pisos francos del PSOE". Ese piso franco no está en las cuentas oficiales.

Las Glosas Emilianenses sobrevivieron por accidente. Nadie las guardó pensando que serían el primer texto en español. Las guardaron porque el manuscrito latino que anotaban tenía valor litúrgico. Los márgenes eran secundarios.

En muchos casos de corrupción, los documentos que acaban siendo decisivos son también los secundarios: un correo que alguien no borró porque parecía irrelevante, una anotación contable que nadie pensó que alguien leería con atención. La evidencia histórica y la evidencia judicial tienen eso en común: sobrevive lo que nadie se molestó en destruir porque no parecía importante.

La corrupción siempre tiene esa arquitectura de doble texto. Un documento que pasa la inspección y una glosa que cuenta la verdad. El problema del corrupto no es el texto principal, que suele ser impecable. Es que alguien encuentre en los márgenes quién dio la orden.

El monje que escribió las glosas es anónimo. No sabemos quién fue. Escribió el primer texto en español y la historia no guardó su nombre. En los casos de corrupción, el anónimo aquí no es el autor de la glosa, sino el autor del texto oficial. La pregunta judicial siempre es la misma que se le haría al manuscrito: ¿quién mandó hacer esto?

El barro de la política

El monje del siglo X escribía en los márgenes porque el latín era el idioma del poder y ya nadie lo entendía. No era un acto de rebeldía sino de supervivencia intelectual. Había una distancia entre el idioma de las élites y el que hablaba la gente. Había que traducirlos.

Ahora, para entender al poder, no hay que hacer un ejercicio de esfuerzo intelectual, sino justo lo contrario. Hay que hacer un esfuerzo para bajar al barro y luego traducirlo a un idioma un poco más digno.

Se acusan mutuamente de haber matado a una anciana vulnerable que falleció en el hospital a los 14 días de ser desahuciada. Y mientras se acusan unos a otros de utilizar la muerte de Maricarmen, la mujer de 87 años que falleció ayer convertida en símbolo antidesahucios y de la crisis de vivienda, utilizan la muerte de Maricarmen acusándose de utilizarla.

¿Es mucho pedir en campaña electoral respetar a los muertos? Ni para guardar un minuto de silencio por la muerte de Maricarmen se han puesto hoy de acuerdo. ´

¿Es mucho pedir en campaña electoral respetar a los muertos?

Maricarmen solo quería morir en su casa. Peleó por ello y no lo ha conseguido. Falleció en el hospital. Pero su causa ha cambiado el panorama político español con el adelanto electoral del 29N. Sin embargo, viendo la falta de respeto y decoro en la política en las últimas horas, en realidad parece que no ha cambiado tanto.

Los monjes escribían en los márgenes la lengua real, la que se hablaba, porque el idioma del poder había dejado de comunicar. No se les entendía. Ahora que les entendemos, es peor.