Jon Sistiaga y Juanjo López han pasado por los micrófonos de La Brújula para presentar el documental sobre Miguel Ángel Blanco, justo cuando se han cumplido 29 años de su secuestro y asesinato por la banda terrorista ETA. En 'Las 48 horas que lo cambiaron todo' reconstruyen las últimas horas de vida del joven concejal, la reacción de la sociedad española y cómo lo vivió la familia.
En el documental se cuentan algunas "medidas subterráneas" que se llevaron a cabo para intentar que Miguel Ángel no fuera asesinado. Sin embargo, Miguel tuvo "mala suerte" y cayó en manos de un comando en el que había un "auténtico demente y psicópata", Txapote.
Aunque, a día de hoy, se sabe que el comando "tuvo dudas", porque aunque estaban encerrados, sí tenían una radio y/o televisión, "donde pudieran ver si la propia organización pedía parar o que ellos mismos vieran tal movilización que activase su piedad, pero no lo hicieron porque estaba Txapote", tal y como ha contado Sistiaga.
Las medidas subterráneas que se llevaron a cabo para intentar pararlo
Por ejemplo, se cuenta que la abogada María José Gurruchaga se entrevistó con el exdirigente de ETA, Txelis, que estaba preso en Francia, para intentar convencerle. En esa reunión también estaba presente Pikabea, otro exmiembro de la banda. "Él había sido el instructor de algunos de los comandos que estaban activos, y si salía de esa reunión algún comunicado, su firma iba a tener más valor", ha expresado Sistiaga.
Incluso en el documental se recuerda que ETA llamó a la familia de Miguel Ángel para explicar "cuál era la posición" de la banda y por qué lo hacían. "¿Qué satisfacción post mortem hay ahí para romper el silencio de una persona que ya ha muerto?", ha lamentado Sistiaga.
El documental empieza con una reflexión muy potente: "Todo el mundo sabe dónde estaba cuando asesinaron a Miguel Ángel, pero muchos no recuerdan que su padre estaba trabajando en una obra y se enteró al llegar a casa". López lo ha achacado a que eran "otros tiempos", ya que, al no haber móviles ni redes sociales, solo estaba el boca a boca. "El shock es todavía más grande", ha añadido.
Sistiaga también ha recordado que la tía de Miguel Ángel también se enteró por la calle, lo que demuestra lo normalizado y la "anomalía ética" del día a día en Euskadi. "Los periodistas que trabajábamos entonces sabíamos que el día iba a empezar con un bombazo y pensábamos que siempre iba a ser así".
Lo que consiguió cambiar el secuestro y asesinato de Miguel Ángel
El asesinato de Miguel Ángel Blanco consiguió, también, que el País Vasco "perdiera el miedo a hablar", que la gente pudiera arrancar carteles de presos o, incluso, que los periodistas cambiaran su manera de expresarse: "Nos damos cuenta ahora de que traspasamos la frontera entre el periodista y el ciudadano", ha reflexionado Sistiaga.
Otra de las cosas que más llaman la atención de este trágico episodio de la historia de España es que conmocionó tanto a la sociedad que, a día de hoy, para referirse al caso, la gente dice "lo de Miguel Ángel Blanco", en lugar de decir la fecha exacta, como ocurre con otros sucesos como el 11M, el 11S. "Esta vez era muy diferente, porque sabíamos todo antes de saber el final", ha lamentado López.
De hecho, el juez soltó la foto para que todo el mundo supiera quién era, por si le veían... "Empezó a haber tanta información que se sentía como alguien de tu familia, así que cuando murió, el shock fue mucho mayor" que en otros casos. "Fue como un thriller que no quieres que acabe aunque sabes el final".
El rey Felipe VI participa en el documental
La muerte de Miguel Ángel y este documental sobre sus últimas horas ha provocado que hasta el rey Felipe VI participe, ya que el monarca tiene la misma edad que tendría el concejal. "Él entendió perfectamente lo que queríamos hacer, fue relativamente fácil", ha expresado Sistiaga, ya que el monarca fue en representación de la Casa Real al funeral. "Fue la primera vez que él notó que tenía que estar al lado de su pueblo".
En palabras de los creadores, la obra trata sobre "Miguel, como le llamaba todo el mundo, un chaval de barrio, que te ayudaba con las declaraciones de la renta, tocaba en un grupo... Era un don nadie, pero eso le hacía un nosotros, porque podíamos haber sido cualquiera de nosotros".
Cabe destacar que los restos de Miguel Ángel no reposan en Ermua, sino en Galicia, un "gesto de deshumanidad", en palabras de López, o lo que es lo mismo, que "ni a los muertos se les deja descansar", según Sistiaga. Por ello, ambos se sienten especialmente afectados, y más después de rodar el documental y llegar a escuchar la voz de Miguel Ángel y ser conscientes de que no es solo una foto.

