La tregua arancelaria de 90 días anunciada el 9 de abril por Donald Trump ha sido leída en positivo y los mercados prácticamente han recuperado en un mes lo que se había perdido desde que salió con la pizarra de los aranceles. Sin embargo, la volatilidad e inconsistencia en la gestión de Trump ya están generando daños como el aplazamiento de inversiones cuyo coste es difícil de evaluar.
Salvando las distancias, algo parecido sucede con el apagón que sufrimos en España el 28 de abril. La ausencia de explicaciones claras sobre las causas ha alumbrado toda una serie de especulaciones que seguramente tendrán consecuencias sobre los planes de inversión.
Ahora surgen dudas sobre si hay que frenar la euforia renovable, si es necesario multiplicar las capacidades de almacenamiento de electricidad o aplazar el cierre de las nucleares. Mientras no haya un versión oficial y contrastable, habrá un lobby con un cuento.
Es normal que el periodismo desprecie la normalidad y lo previsible, sin embargo, en economía, son dos grandes valores con los que es peligroso jugar.
