Era la tarde del 20 de agosto de 2008, cuando el vuelo JK5022 de Spanair tenía previsto cubrir la ruta de Madrid a las Palmas de Gran Canaria. Abordo del avión viajaban 172 personas entre pasajeros y tripulación, cuando, poco después de iniciar el despegue, el avión perdió altura y se estrelló en las inmediaciones del aeropuerto de Madrid-Barajas.
En apenas unos segundos, lo que debía ser un vuelo rutinario se convirtió en una de las mayores tragedias aéreas de la historia reciente de España.
El accidente que acabó con 154 vidas
El trágico accidente dejó 154 fallecidos, entre los que se encontraban los seis encargados de la tripulación y 18 supervivientes. Entre las víctimas había personas de diferentes nacionalidades (España, Alemania, Francia, Mauritania, Turquía, Bulgaria, Gambia, Italia, Indonesia y Brasil), familias que viajaban de vacaciones y pasajeros que regresaban a Canarias.
Tras el suceso, los primeros en llegar hasta la zona del siniestro donde el avión había quedado prácticamente destruido tras el impacto y el posterior incendio fueron unos empleados del aeropuerto. Más tarde, en el rescate intervinieron distintos servicios de emergencia, entre los que se encontraban, sanitarios, policías, bomberos y ambulancias, que trasladaron a los heridos a distintos hospitales de la comunidad de Madrid y a cuatro hospitales de campaña que se instalaron en el lugar del suceso. Por otra parte, los cuerpos de las víctimas fueron llevados a un tanatorio improvisado que se instaló en el recinto ferial de IFEMA.
¿Qué ocurrió en aquellos segundos?
La investigación posterior determinó que el avión, un McDonnell Douglas MD-82, despegó de la pista 36L con los "flaps" y "slats" retraídos, estos son dispositivos hipersustentadores fundamentales para que un avión pueda volar a baja velocidad de manera segura.
El sistema de advertencia que debía alertar a la tripulación de esta configuración no funcionó. La aeronave comenzó a elevarse, pero perdió sustentación y terminó estrellándose. En la grabación encontrada en la caja negra del avión se escucha al copiloto preguntar: "¿Fallo de motor?" y al comandante decir: "Vuela el avión. Me cagüen la mar. Vuélalo".
El accidente abrió además un intenso debate sobre los procedimientos de mantenimiento, las condiciones de trabajo de la tripulación y los sistemas de seguridad utilizados antes del despegue.
Un accidente que forma parte de la aviación española 18 años después
Desde entonces, el 20 de agosto de cada año, familiares y allegados de las víctimas vuelven a recordar a quienes perdieron la vida en aquel vuelo. El accidente de Spanair no solo dejó una profunda huella entre las familias, sino que también provocó una revisión de los protocolos y procedimientos relacionados con la seguridad aérea.
En cuanto a la compañía aérea, Spanair cerró sus servicios el 28 de enero de 2012 debido al incumplimiento de sus obligaciones financieras, declarándose finalmente en un concurso de acreedores. Actualmente, la aerolínea ha sido reabierta y se encarga de la distribución de viajes en línea.
Dieciocho años después, el vuelo JK5022 continúa formando parte de la memoria de la aviación española.

