La dimensión onírica es un territorio fascinante y en muchas ocasiones desconocido, quizás a la misma altura que el espacio o los océanos.
Durante el programa La Rosa de los Vientos, se han analizado los factores que influyen en lo que soñamos y en la calidad del descanso. Bruno Cardeñosa y Silvia Casasola pudieron contar con la presencia del experto en la materia Raúl Quevedo-Blasco, psicólogo e investigador del Laboratorio del Sueño de la Universidad de Granada.
Lo que vivimos influye directamente en lo que soñamos
Quevedo-Blasco destacó que, aunque no es posible "programar" los sueños de forma exacta, sí existe una clara relación entre lo vivido durante el día y el contenido onírico. "El cerebro asimila lo aprendido y lo experimentado, especialmente durante la fase REM, lo que influye directamente en lo que soñamos", explicó.
Uno de los puntos clave es la importancia de los hábitos previos al descanso. El psicólogo advirtió que actividades como el uso del teléfono móvil, ver la televisión o incluso leer en la cama pueden afectar negativamente al sueño. "La cama debe asociarse exclusivamente con dormir; cualquier estímulo adicional mantiene activo el cerebro y reduce la calidad del descanso", señaló.
El especialista también abordó el fenómeno de los sueños lúcidos, en los que la persona es consciente de que está soñando. Aunque no son habituales, pueden darse de forma espontánea en algún momento de la vida. Sin embargo, advirtió que no deben interpretarse como una vía fiable para resolver problemas reales.
No recordar lo soñado no significa que no hayas soñado
Otro aspecto relevante es la memoria de los sueños. Según explicó, no es que algunas personas no sueñen, sino que no recuerdan lo soñado. Para mejorar esta capacidad, recomendó llevar un diario de sueños, anotando cada mañana los recuerdos oníricos, lo que ayuda a entrenar la memoria.
Además, el experto subrayó que el estado emocional influye directamente en el contenido de los sueños. Estrés, ansiedad o preocupaciones aumentan la probabilidad de sufrir pesadillas, mientras que pensamientos positivos antes de dormir pueden favorecer sueños más agradables.
Finalmente, Quevedo-Blasco insistió en la importancia del sueño como pilar fundamental de la salud: "Sin sueño no hay vida. Es clave para la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional". El investigador insistió en trasladar las actividades estimulantes fuera del dormitorio y reservar la cama únicamente para descansar, una medida sencilla que puede mejorar significativamente tanto el sueño como la calidad de vida.
