JULIA EN LA ONDA

Por qué silbar es tan difícil para algunos y qué dice la ciencia sobre esta habilidad

Los colaboradores del programa Julia en la Onda de Onda Cero analizan los factores físicos y neurológicos que influyen en la capacidad de silbar.

María Baraza

Madrid |

Silbar parece un gesto cotidiano y casi automático para algunos, pero no todos son capaces de hacerlo con facilidad. Es una habilidad que, estando presente en la vida diaria y en distintos contextos sociales, tiene más complejidad de la que parece. Detrás de cada silbido intervienen factores físicos y neurológicos. La forma de los labios, la posición de la lengua, los dedos o la propia dentadura, son elementos que, junto con el cerebro, deben coordinarse con precisión para controlar el flujo del aire. Es por eso que hay personas que automatizan esta acción, pero, en cambio, hay otras que nunca llegan a desarrollarlo.

Los colaboradores del programa Julia en la Onda de Onda Cero han comentado esta habilidad analizando los factores neurológicos que pueden afectar a las personas a la hora de desarrollar esta acción. Aunque muchos lo consiguen, cabe destacar que no es una capacidad que responda a la práctica sino que el cerebro y, como se ha comentado, algunos factores físicos, juegan un papel fundamental. Básicamente, tal como dicen en el programa de Julia Otero, no a todo el mundo le sale el sonido del "silbo".

Uno de los ejemplos que ponen los colaboradores del programa Julia en la Onda es cuando en un partido que disputaba el exportero del FC Barcelona, José Manuel Pinto, en el que las cosas no iban bien para su equipo, silbó para simular un fuera de juego y engañar así al delantero rival, quien parecía que iba a hacer una buena jugada. "Le metieron un puro tremendo, pero tardaron en pillarlo porque no había VAR", han argumentado en el programa de Onda Cero.

¿Por qué hay personas que no pueden silbar?

Como han analizado en el programa Julia en la Onda, uno de los aspectos clave es la fisiología de cada persona. No todas las bocas son iguales, hay muchas diferencias en la forma de los labios o de la lengua, ya que son elementos clave a la hora de producir el sonido. A esto se le suma la técnica, ya que silbar requiere una gran coordinación entre la presión del aire y la colocación, algo que no siempre resulta fácil.

Esta habilidad resulta complicada desarrollarla durante la adultez debido a los factores neurológicos que influyen. Esto último explica por qué, pese a intentarlo, nunca llegan a dominar el silbido.