El pequeño municipio leonés de Villamanín ha comenzado por fin a cerrar uno de los episodios más insólitos de la Lotería de Navidad, el cual provocó la tensión y desencuentro entre sus habitantes.
Después de meses de incertidumbre, este martes se ha iniciado el reparto del dinero del 'Gordo' sin que, por ahora, se haya presentado ninguna denuncia que paralice el proceso. Esta ausencia de acciones legales ha sido clave para desbloquear una situación que amenazaba con alargarse durante años en los tribunales.
El origen del conflicto se remonta a aquel 22 de diciembre de 2025, cuando el destino, disfrazado de azar, dejó caer la bola del 79.432 desatando una historia que nadie supo prever. La Comisión de Fiestas del pueblo había vendido 450 participaciones, pero posteriormente se descubrió que unas 50 no estaban respaldadas por décimos reales. Este error generó un desfase de aproximadamente cuatro millones de euros, pasando en apenas unos días de la euforia compartida a una inquietud que se fue instalando en el ánimo de los vecinos.
La solidaridad como solución
El pueblo se dividió entre los partidarios de repartir el premio entre todos y aquellos que insistían en cobrar íntegramente lo que consideraban que les correspondía. La tensión era visible en las calles del municipio, con muchos vecinos sospechando de una posible estafa, de información oculta y de responsabilidades que, a su juicio, no recaen en los jóvenes de la comisión de fiestas, sino en los adultos que estaban detrás.
Finalmente, para evitar un conflicto judicial y garantizar que todos los participantes pudieran cobrar, se alcanzó un acuerdo mayoritario. La solución consistió en aplicar una quita del 10% a cada premio y complementar el déficit con aportaciones de la propia comisión. De las 447 papeletas registradas correctamente, 441 aceptaron este pacto, lo que ha permitido avanzar sin bloqueos legales.
Gracias a este acuerdo, cada participación recibirá alrededor de 59.000 euros, una cantidad inferior a la prevista inicialmente, pero suficiente para asegurar que todos los implicados cobren. Además, tres papeletas quedaron fuera del reparto por no registrarse a tiempo, lo que ha incrementado ligeramente la cantidad final que percibirán el resto de agraciados.
Día de paga
El día que los vecinos esperaban con los brazos abiertos finalmente ha llegado. Cada afortunado irá cobrando su parte correspondiente del premio de manera organizada a través de una entidad bancaria, con citas previas y supervisión legal, garantizando así la transparencia y seguridad que no hubo durante la venta de papeletas.
La Comisión de Fiestas, además de comprometerse a hacerse cargo de las posibles reclamaciones que haya en el futuro, también ha redactado un acta notarial del procedimiento.
Aunque una minoría de participantes no ha aceptado el acuerdo y podría reclamar en el futuro, seis personas concretamente, el proceso ha comenzado con normalidad y sin tensiones visibles. De momento, el consenso vecinal ha evitado que el caso derive en un largo conflicto judicial, permitiendo que Villamanín pase página tras tres meses de disputa.

