Y AHORA SONSOLES

Más de 13 millones de euros: la indemnización más cara de la historia en España por una negligencia médica por un parto

Los hechos ocurrieron en 2019, cuando la madre llegó a urgencias embarazada de 40 semanas y ni la ginecóloga ni una de las matronas vigilaron el oxígeno del bebé durante el parto.

Nerea Pardillo

Madrid |

Andrea

Una jueza de Madrid ha condenado a dos aseguradoras a pagar a una familia una indemnización de más de 13 millones de euros por las lesiones neurológicas que sufre su hijo como consecuencia de la deficiente asistencia sanitaria durante el parto, que le ha provocado una discapacidad de 87% y necesidad de cuidados durante toda su vida.

Los hechos ocurrieron el 17 de noviembre de 2019 en el hospital de Sagunto (Valencia) y las personas implicadas fueron la ginecóloga y una de las matronas que atendieron a la madre y no controlaron que el bebé presentaba falta de oxígeno. "Es la mayor indemnización jamás concedida en España", ha asegurado el abogado de la familia, Rafael Martín Bueno.

6,1 millones de euros son capital indemnizatorio y los otros 7,2 millones restantes son los intereses de demora acumulados desde el nacimiento de Neizan. Según la resolución de la jueza, la cifra responde a las necesidades reales del menor, teniendo en cuenta la asistencia, tratamientos y apoyo que necesitará durante toda su vida.

¿Qué falló en el parto?

Andrea, la madre de Neizan, llegó a urgencias el 16 de noviembre de 2019 a las 6:31 horas, embarazada de 40 semanas y tras haber expulsado el tapón mucoso. Si bien, el niño no nació hasta las 00:05 horas del día siguiente, en un "lamentable estado de salud" por el que tuvo que ser trasladado al Clínico por asfixia perinatal, donde permaneció más de un mes hasta que recibió el alta.

Allí llegó intubado y estuvo en la UCI ingresado por asfixia perinatal. Según la sentencia, el niño sufrió estas lesiones por "ausencia de control de las gráficas de monitorización fetal" y "una incorrecta interpretación" de las gráficas por la obstetra, lo que produjo que no fuera consciente de que se estaba produciendo una hipoxia intraparto (falta de oxígeno en los tejidos del feto durante el trabajo de parto).

Además, cuando las profesionales decidieron acabar el parto con ventosa, se equivocaron en la altura de la presentación del bebé, lo que provocó un nuevo retraso de 10 minutos en la extracción. Por eso, la jueza considera acreditado que la asfixia se produjo "momentos antes o en el momento del parto" y que la mala praxis fue de una matrona y de la ginecóloga, porque los pediatras y neonatólogos sí realizaron su trabajo correctamente.

Una tetraparesia espástica, la terrible enfermedad de Neizan

El niño, que ahora tiene casi seis años, presenta una tetraparesia espástica con afectación cognitiva y de la comunicación y problemas para la alimentación (se alimenta por gastrostomía). No puede mantenerse en pie ni controlar el tronco o la cabeza por sí mismo ni desplazarse autónomamente o voltear por sí mismo. Tampoco puede manipular objetos con las manos, ni tiene control ocular, ni puede masticar o tragar funcionalmente.

Debido a que va a precisar cuidados para siempre, el letrado subraya que la resolución, además de ser correcta, "refuerza la importancia de garantizar una adecuada vigilancia del bienestar fetal durante el parto y de actuar con rapidez ante cualquier signo de deterioro" y pone el foco en la necesidad de que las víctimas de este tipo de casos tengan "los recursos necesarios para afrontar las consecuencias de una discapacidad tan grave".

Ha relatado la historia en 'Y ahora Sonsoles'

Andrea ha pasado por Y Ahora Sonsoles donde ha contado cómo sucedió todo. Llegó allí y en un principio solo iban a dejarla ingresada porque tenía la tensión alta, hasta que al presentar dos centímetros de dilatación decidieron provocárselo. "No me sentí atentida", ha denunciado al ser preguntada cómo fue el parto.

Intentaron que diera a luz de manera natural y la enfermera, incluso, llegó a subírsele encima. Finalmente, decidieron aplicar la ventosa, pero no funcionó, de hecho, en el primer intento salió el meconio -las heces del bebé- lo que podría haber provocado una infección. Así que decidieron hacerle una cesárea de urgencia.

Cuando se despertó, le dijeron en todo momento que el niño estaba "bien", aunque se lo tenían que llevar al Clínico. No se lo enseñaron en ningún momento, aunque el padre sí lo vio. El niño, de hecho, llegó a nacer muerto y tuvieron que reanimarlo dos veces. Cuando ya por fin pudo verle ha asegurado que estaba "en muy mal estado, conectado a máquinas, tapado. Esa es mi primera imagen de él".