TERREMOTOS, VOLCANES Y OTROS DESASTRES NATURALES

Lo que la ciencia sabe y lo que todavía no se puede predecir sobre terremotos, volcanes y otros fenómenos naturales

Hay algo que resulta difícil de imaginar hasta que ocurre: saber exactamente qué está pasando y, aun así, tener miedo. Volcanes, seísmos y otros fenómenos naturales han marcado sociedades enteras durante siglos. La ciencia ha aprendido a vigilarlos, estudiarlos y reducir sus impactos, pero todavía hay una pregunta para la que no existe respuesta: ¿Cuándo llegará el próximo gran desastre?

Terremotos en Granada (Granada) - Sismos de las últimas 72 horas

Paula Gómez Villagra

Madrid |

La ciudad de Granada lleva semanas sintiendo cómo tiembla la tierra, pero los terremotos son solo una parte de una historia mucho mayor. Rosa María Mateos es geóloga, experta en peligros naturales y directora del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

Cuando uno de los terremotos de magnitud 4,8 sacudió Granada este mes de agosto, estaba precisamente reunida con investigadores del CSIC analizando la serie sísmica. Sabía qué debía hacer. Tenía incluso una mesa bajo la que protegerse. Pero cuando la tierra comenzó a moverse, salió corriendo por las escaleras. "Me fui corriendo por la escalera, madre mía, qué terror", ha relatado la profesional.

Mateos es granadina y vive en la zona epicentral; después del terrorífico terremoto de magnitud 4,8, acudió a las calles de Granada, encontrándose las plazas y los parques abarrotados de vecinos que habían salido de sus casas, algunos de ellos incluso prefiriendo dormir a la intemperie por el miedo de lo que les pudiera ocurrir a sus viviendas.

Pero el miedo de toda una población ante un terremoto no es solo cuestión de percepción. Detrás hay una realidad geológica que lleva miles de millones de años desarrollándose y que no solo se limita a Granada. La Tierra está en movimiento constante y, aunque la ciencia ha avanzado enormemente en la comprensión de estos fenómenos a lo largo del tiempo, todavía hay una frontera que no ha conseguido traspasar: predecir exactamente cuándo ocurrirán.

Granada vuelve a temblar

La serie sísmica que afecta a Granada ha vuelto a poner en primer plano una realidad bien conocida para los científicos: la provincia se encuentra en una de las zonas de mayor peligrosidad sísmica de la Península. Durante la entrevista a Rosa Mateos, la profesional hablaba de 610 terremotos registrados en la zona desde el 26 de julio hasta el 20 de agosto, con magnitudes comprendidas entre 0,4 y 4,8.

Los dos mayores surgidos los días 14 y 18 de agosto habrían alcanzado una magnitud de 4,8; mientras que el último movimiento sísmico citado por Mateos, habría ocurrido en mitad de la madrugada del 20 de agosto en la localidad de Dílar, alcanzando una magnitud de 3,4.

Actualmente, a 31 de agosto, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha contabilizado 1.430 terremotos en Granada desde el 14 de agosto, de los cuales 12 han sido de magnitud 3 o superior.

La serie sísmica, en cifras:

  • 1.430 terremotos registrados
  • 122 sentidos por la población
  • 4,8: magnitud máxima
  • 18 días de actividad sísmica

Granada no ha empezado a temblar este año

Lo ocurrido este verano, además, no constituye un fenómeno completamente nuevo. Mateos recuerda que Granada ya vivió una situación parecida en enero de 2021, cuando tres terremotos de magnitudes 4,2, 4,4 y 4,6 se produjeron de manera consecutiva en una noche: "No estamos en el apocalipsis sísmico, ni mucho menos. Esto es un procedimiento normal que ya ha ocurrido otras veces".

Con esta cita, la directora del IGME hace una distinción entre el alarmismo que puede vivir una población durante un peligro sísmico de este calibre y el peligro real que puede suponer, tanto para las personas, como para los edificios y terrenos.

A lo largo de su historia, la ciudad y su entorno han sufrido terremotos de distinta intensidad. Mateos recuerda el seísmo de 1431, ocurrido durante el asedio de Granada; el gran terremoto de Andalucía de 1884, con epicentro en Arenas del Rey, y el terremoto de Albolote de 1956, de magnitud 5,1.

El terremoto de 1884, antes de la existencia de las redes instrumentales actuales, alcanzó una magnitud estimada de alrededor de 6,4-6,5 y provocó más de un millar de víctimas en Arenas del Rey, según el relato de Mateos. "Los terremotos están en el ADN de la ciudad y de sus ciudadanos también".

Línea temporal de terremotos en Granada

1431 — terremoto histórico de Granada

1884 — terremoto de Andalucía

1956 — terremoto de Albolote

2021 — serie sísmica

2026 — nueva serie

Lo que ocurre bajo Granada: una tierra que no para de moverse

La ciudad de Granada se encuentra próxima al límite entre la placa africana y la euroasiática. La colisión entre ambas está relacionada con la formación de las grandes montañas del sur de la Península, incluida Sierra Nevada. Bajo la Vega de Granada, además, existen numerosas fallas activas. Mateos señala entre ellas las de Dílar, Alhendín, Santa Fe y Granada.

La serie actual presenta una particularidad: no parece responder exactamente al patrón de un terremoto principal seguido de réplicas, sino que varias fallas estarían interviniendo en la sucesión de movimientos.

La longitud de las fallas también importa. Las estructuras que atraviesan la Vega son relativamente cortas, lo que limita la magnitud de los terremotos que pueden generar frente a grandes sistemas de fallas como los existentes en California.

Serie sísmica en Granada
Serie sísmica en Granada | Ignacio Cumellas / Europa Press

¿Por qué se siente más un terremoto en unos terrenos que en otros?

Hay otro factor que explica por qué un terremoto puede sentirse con especial intensidad: la profundidad. Los terremotos de Granada son superficiales, ya que los hipocentros se encuentran relativamente cerca de la superficie, por lo que la energía sísmica tiene menos recorrido para amortiguarse antes de llegar a las personas y a los edificios.

Además, la Vega de Granada no está asentada sobre una superficie rocosa compacta. Es una cuenca que se ha ido rellenando con sedimentos procedentes de la erosión de Sierra Nevada y que contiene abundante agua. En estas condiciones aparece el denominado efecto de sitio: las ondas sísmicas pueden amplificarse. "No es lo mismo vivir sobre roca que sobre sedimentos saturados de agua".

INFOGRAFÍA
INFOGRAFÍA | Inteligencia Artificial

Para explicarlo, Mateos recurre a un ejemplo internacional: Ciudad de México, construida sobre una antigua laguna, donde la composición del terreno puede amplificar las ondas sísmicas. Aquí hacemos por primera vez el salto claro de Granada al mundo.

Ciudad de México
Ciudad de México | Pexels

Cuando un fenómeno natural se convierte en desastre

Un terremoto no tiene por qué convertirse necesariamente en una catástrofe. Importan diferentes elementos como la magnitud, la profundidad, el terreno y, sobre todo, qué hay construido encima. Durante la serie de Granada, Mateos observó principalmente daños superficiales: desprendimientos de fachadas, cornisas o incluso un balcón, sin daños estructurales graves en los edificios que había podido observar.

También señala la vulnerabilidad de construcciones antiguas o levantadas antes de la normativa sismorresistente, y menciona especialmente el Zaidín y algunos desprendimientos en iglesias del Albaicín. Según afirma la geógrafa e investigadora mexicana Irasema Alcántara Ayala: "El desastre no depende solo de la fuerza de la naturaleza, sino también de la vulnerabilidad de la sociedad que la recibe".

De Granada a Chile: no todas las tierras tiemblan de la misma manera

Granada forma parte de un contexto tectónico concreto, pero no todos los terremotos del planeta se producen por las mismas causas. Mateos pone como ejemplo la costa pacífica de Sudamérica, especialmente Chile, una de las zonas con mayor peligrosidad sísmica del mundo. Allí existe un contexto de subducción, completamente diferente al de Granada.

La comparación permite entender que hablar de “un terremoto” como si todos fueran iguales puede llevar a error. Hay distintos tipos de límites de placas, fallas, profundidades y contextos geológicos.

  • Granada: límite África-Eurasia
  • Chile: zona de subducción
  • México: contexto tectónico complejo
  • California: gran sistema de fallas

Mapa mundial de terremotos activos. Esto amplía el reportaje desde Granada a una pregunta mucho mayor: ¿Cómo se enfrenta la humanidad a una Tierra que está permanentemente en movimiento?

La Tierra también entra en erupción

Los terremotos son solo una de las manifestaciones de una Tierra activa. Rosa Mateos también ha trabajado sobre volcanes. Antes de ser directora del IGME, era investigadora y viajó a Oviedo para dar una charla sobre la erupción de La Palma, en la que había trabajado. Allí conoció al periodista y director de los informativos de Onda Cero Asturias, Arturo Téllez. De aquella conversación que ambos compartieron surgió una serie radiofónica dedicada a los diferentes volcanes de todo el mundo.

La idea de aquellos programas iba más allá de explicar cómo funciona un volcán. También buscaban contar la historia que había detrás de cada erupción: su dimensión social, cultural y literaria. Hablaron de Islandia, La Palma, México y el Vesubio, entre otros.

Esa perspectiva sirve también para entender los terremotos. Un desastre natural nunca es únicamente una cuestión geológica, es también una historia de personas, ciudades, miedo, pérdidas, memoria y reconstrucción. Entre algunos de los volcanes que Mateos y Téllez trataron en su serie sobre volcanes de mundo se encuentran La Palma, el Vesubio e Islandia; cada uno con una historia diferente pero al mismo tiempo relacionada por un mismo motivo: las erupciones volcánicas.

LA PALMA - Cuando un volcán se transforma en territorio

La erupción de Tajogaite fue de tipo fisural y predominantemente estromboliano, con emisión de coladas de lava y piroclastos. La lava cubrió más de 12 km² y destruyó miles de estructuras.

Explosión volcánica en La Palma
Explosión volcánica en La Palma | Pexels
LA PALMA VOLCÁN
LA PALMA VOLCÁN | ChatGPT
  • Erupción: 19 de septiembre – 13 de diciembre de 2021
  • Duración: 85 días
  • Víctimas: sin víctimas directas por la erupción
  • Afectados: más de 7.000 personas evacuadas
  • Impacto: viviendas, carreteras, cultivos e infraestructuras quedaron sepultados por la lava.

Estos datos prueban que un volcán no necesariamente debe de causar una gran mortalidad, pero si provocar una enorme transformación social y territorial.

EL VESUBIO - Cuando una erupción no deja margen

La erupción comenzó con una enorme columna eruptiva y caída de piedra pómez. Posteriormente, el colapso de la columna generó flujos piroclásticos que arrasaron las poblaciones situadas en las proximidades. En Pompeya, estos flujos tuvieron una duración aproximada de 15 minutos y fueron mortales por su temperatura y la inhalación de cenizas.

Pompeya
Pompeya | Pexels
El Vesubio
El Vesubio | ChatGPT
  • Erupción: 79 d. C.
  • Duración: varios días
  • Víctimas: cientos de restos humanos han sido encontrados en Pompeya, aunque no existe una cifra exacta de fallecidos.
  • Afectados: Pompeya, Herculano, Estabia y otros asentamientos de la zona.
  • Impacto: ciudades enteras quedaron enterradas bajo cenizas, piedra pómez y depósitos piroclásticos.

La enseñanza que nos dejó la erupción de este gran volcán es qué un volcán explosivo puede convertir una erupción en una emergencia extrema en muy poco tiempo.

ISLANDIA - Vivir con un volcán activo

La península de Reykjanes ha experimentado una sucesión de erupciones desde 2021. En varias ocasiones, la vigilancia sísmica permitió evacuar a la población antes de que la lava alcanzara zonas habitadas. Por ejemplo, Grindavík fue evacuada preventivamente antes de varias erupciones.

Volcán en Islandia
Volcán en Islandia | AEMET
Erupción volcánica
Erupción volcánica | Pexels
  • Periodo: desde 2023
  • Duración: erupciones de días o semanas
  • Víctimas: sin víctimas directas en las principales erupciones recientes
  • Afectados: evacuaciones, especialmente en Grindavík
  • Impacto: cortes de carreteras, daños en infraestructuras, evacuaciones y restricciones de acceso.

Este volcán es la prueba de que la vigilancia volcánica y la planificación permiten convivir con un territorio volcánicamente activo sin suponer un riesgo para la población.

Hawái: cuando un volcán no está en el límite de una placa

La actividad sísmica y volcánica tampoco se limita a las fronteras entre placas.

Durante la entrevista, Mateos explica el caso de Hawái, un archipiélago volcánico situado sobre lo que los geólogos denominan un punto caliente, y no sobre un límite de placas.

Esta isla es un buen ejemplo para explicar que no existe una única manera de generar actividad volcánica o sísmica.

“Es la gran asignatura pendiente de la ciencia, la predicción de los terremotos”.

¿Puede la ciencia avisarnos antes de que ocurran los desastres naturales?

Después de hablar de Granada, Chile, México y volcanes llegamos a lo que realmente une todos los ejemplos:

¿Hasta dónde podemos anticiparnos a la naturaleza?

En el caso de los terremotos, la respuesta actual es limitada. Mateos califica la predicción sísmica como una de las grandes asignaturas pendientes de la ciencia. La serie de Granada, además, no permite establecer un patrón que indique qué ocurrirá después. La tectónica de placas continúa acumulando energía. Pero nadie puede determinar si esa energía se liberará dentro de unas horas, de tres semanas o de tres años. "No lo sabemos", afirma la directora del IGME. "Como científica, a veces decir que no lo sé también es importante", añade.

La incertidumbre también forma parte de la ciencia.

Sin embargo, que todavía no sea posible predecir un terremoto no significa que los investigadores estén esperando a que ocurra. El IGME trabaja, entre otros proyectos, sobre la falla de Alhama de Murcia, relacionada con el terremoto de Lorca de 2011, que causó 13 muertos. Allí estudian la falla y experimentan con partículas cósmicas, los muones, para investigar si pueden detectar posibles precursores de los terremotos.

Mateos cuenta que, aunque estaba oficialmente de vacaciones, mantenían reuniones cada cuatro o cinco horas para analizar los datos que iba incorporando el IGN y elaborar modelos.

Las recomendaciones de una experta ante un terremoto

En Granada, Mateos recomienda durante un terremoto permanecer protegido en el interior, cubrirse bajo una mesa o cama, alejarse de las ventanas y no salir corriendo por las escaleras ni utilizar el ascensor. Una vez pasado el movimiento, recomienda alejarse de fachadas, balcones y ventanas y buscar zonas abiertas. Granada ha vuelto a recordar este verano que vive sobre una tierra activa. Pero la historia que cuentan sus terremotos no termina en la Vega ni comenzó este agosto.

Está también en las grandes fallas de Chile, en los volcanes de La Palma y el Vesubio, en la tierra que tiembla bajo Ciudad de México y en las investigaciones que intentan encontrar señales antes de que llegue el próximo gran movimiento. La ciencia ha conseguido entender buena parte de los procesos que ocurren bajo nuestros pies. Ha aprendido a medirlos, cartografiarlos y estudiar sus consecuencias. Pero todavía hay preguntas para las que no existe respuesta.