POR FIN | Wonder Woman

Del presupuesto a la enfermedad de la relajación: las claves para descansar de verdad estas vacaciones

Las vacaciones son promesa de descanso, pero para muchos terminan convirtiéndose en otra fuente de estrés. En POR FIN, Patricia Suárez pasó por la sección Wonder Woman, para desmontar junto a Jaime Cantizano, la presión de vivir un verano perfecto y recordar que desconectar también implica cuidar el bolsillo y escuchar al cuerpo.

Nora Barreto Torres

Madrid |

Imagen de dos personas en vacaciones
Wonder Woman en Por Fin con Patricia Suárez | Pexels

En un escenario donde se insiste en que disfrutar el verano depende de la planificación casi tanto como de la capacidad para reducir las expectativas, encontrar un equilibrio entre descanso y control de gasto puede marcar la diferencia entre regresar con las pilas cargadas o hacerlo con una sensación de agotamiento todavía mayor.

Hay quien organiza cada minuto de sus vacaciones y quien improvisa hasta el último segundo. Para Patricia Suárez, ninguno de los extremos funciona. La experta defendió que el secreto está en planificar lo suficiente para evitar la sensación de caos pero dejando un espacio para la improvisación y para los deseos de quienes comparten el viaje. Porque las vacaciones, recordó con Jaime Cantizano, no deberían convertirse en una competición por aprovechar cada minuto.

"Hay que ser positivos, no esperar la perfección, estar abiertos a los cambios, ser flexibles y sobre todo pensar... Oye, estás de vacaciones. ¡Qué prisa tienes! Relájate un poquito." aseguró.

La felicidad también cabe en un presupuesto

Si el descanso comienza por la mente, para nuestra protagonista en la sección Wonder Woman de este 14 de julio, también pasa por las cuentas. "Antes de que empiece el mes de vacaciones, calculemos una cifra cerrada y realista de lo que nos podemos gastar en ocio, en cenas, en escapadas. Incluso puedes pasar ese dinero a una cuenta secundaria y así, si se termina el dinero o tú ves que se está terminando, te regulas y no te sientes culpable.", explicó.

Gran parte del estrés económico nace de la incertidumbre de no saber cuánto estamos gastanto y no del gasto en sí, por lo que haber calculado cuanto podemos gastar antes de irnos nos deja una sensación mucho más tranquila durante las vacaciones.

Desconexión de redes sociales

Entre playas de postal y cenas perfectas que inundan internet, nos invitan a rebajar las expectativas. Frente al escaparate de las redes sociales, se reivindican planes más sencillos y accesibles como redescubrir la ciudad, organizar un pícnic, disfrutar del cine de verano o recorrer rutas de senderismo que no harías el resto del año.

"En verano estamos más relajados, lo que debilita nuestro autocontrol, somos más impulsivos y somos más sensibles ante el marketing estival y cuando nos sintamos con ese impulso de comprar algo que no teníamos planeado, obliguémonos a pensar 24 horas. Si al día siguiente sigues enganchado y piensas que realmente lo necesitas, pues entonces cómpratelo sin pestañear.", explicó respecto a "la regla de las 24 horas." antes de insistir en abandonar un poco los dispositivos electrónicos y centrarnos en el disfrute real.

Cuando el cuerpo se toma las vacaciones antes que la cabeza

La conversación nos transporta hacia un fenómeno cada vez más conocido, la llamada "enfermedad de la relajación", un estudio realizado por dos psicólogos holandeses en el año 2002, que investigó que alrededor del 3% de las personas que enfermaban de forma recurrente lo hacían al iniciar los fines de semana o las vacaciones. Dolores musculares, problemas digestivos, migrañas o incluso infecciones que pueden aparecer justo cuando el estrés desaparece. Para explicar este proceso intervino la farmacéutica Fátima Radllán, quien atribuyó estos síntomas al descenso brusco del cortisol tras meses de tensión continuada y aconsejó reducir el ritmo de forma gradual antes de iniciar las vacaciones.

Descansar no siempre significa llenar cada día de planes para volver siendo una persona nueva. Puede consistir simplemente, en permitirse bajar el ritmo. Para quienes conviven con la ansiedad, las vacaciones no suelen son sinónimo de calma cuando la mente puede seguir corriendo aunque el cuerpo esté frente al mar. Porque hay personas que no hacen la maleta más pesada con ropa, sino con preocupaciones. Si eres una de ellas, recuerda que descansar no es una obligación ni una competición. Quizá este verano no necesites el viaje perfecto. Quizá solo necesites un momento en el que, por fin, puedas sentir que tú también tienes derecho a parar.