Con la llegada del verano, hay productos que regresan puntualmente a nuestras mesas y forman parte de la cultura gastronómica de muchas regiones españolas. La expectación que genera cada año el bonito del norte va mucho más allá de su valor gastronómico. “Este año las previsiones van cumpliendo según los datos científicos. Hay 28 millones de kilos para la campaña del bonito en territorio nacional y ya van nueve. Aún queda mucho, pero bueno, está habiendo muy buenas capturas, prácticamente todos los días”, ha explicado Sergio Valle Brigido, presidente de la Federación de Cofradías de pescadores de Cantabria.
Para que la pesca sea idónea cobra especial relevancia la temperatura del mar Cantábrico: “El bonito es más de temperatura templada, hablamos entre 19 y 22. Lo que no le gusta es a partir de 22 grados, por eso yo creo que estamos pescando mucho más al norte, porque va buscando los cantiles con temperaturas más bajas”, ha manifestado el presidente.
Este alimento forma parte de la memoria marinera y culinaria de España, con un peso especial en las comunidades del norte peninsular. Para muchas familias, la costera no es solo una temporada de pesca, sino una cita marcada en el calendario, ligada a la tradición y a platos imprescindibles de la cocina estacional, como el marmita o los lomos de bonito a la plancha. “El oficio como oficio es el más bonito porque es el que tú peleas contra el bonito, el que lo pescas tú. Es realmente adrenalina pura. Aunque es verdad que echas de menos el pasar el verano fuera”, ha indicado Valle.
