El papa Francisco ha muerto este lunes a los 88 años de edad. Lo ha hecho tan solo un día después de haber aparecido públicamente en la Plaza de San Pedro (Roma), una de las escasas apariciones tras su paso por el hospital Gamelli de Roma a causa de sufrir una infección respiratoria grave.
La noticia de su muerte, cuenta el periodista argentino Juan Dillón, "se ha recibido con sorpresa" en Argentina, país donde nació el Santo Padre. "Esto nos deja también esa terquedad que tenía como personalidad, el hecho de que hizo algunas cosas que quedan marcadas en Argentina, como no visitar a su país por decisiones políticas más que por decisiones religiosas".
Tenía una vida muy cercana al dolor y al sufrimiento de la gente común
El papa Francisco, de nombre Jorge Bergoglio, "era un hombre que participaba activamente, desde el silencio, sin posiciones en las alternancias y la radicalización que tiene la política argentina", añade Dillón. "Mantenía cierta distancia con la radicalización. Era un papa lejano a las ideas neoconservadoras de estos tiempos" y tampoco "tenía un vínculo grato con el presidente Milei".
Un hombre crítico con el poder
Tenía "un espíritu muy peronista conservador", explica el periodista. "Era un hombre que estaba al lado de la gente" y como arzobispo "hacía sus funciones de a pie". Recuerda que cuando "iba hacia el arzobispado" lo hacía "en el metro" y "seguía viviendo en su barrio". En otras palabras, "tenía una vida muy cercana al dolor y al sufrimiento de la gente común".
