El síndrome de las piernas inquietas es un trastorno neurológico que sufre en torno a un 10% de la población. Purificación Titos es la presidenta de la Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas (Aespi) y ha pasado por los micrófonos de Por fin para contar cómo es su día a día y darle voz a esta enfermedad tan desconocida.
Ella sufre este síndrome desde los 27 años, pero hasta los 53 no recibió un diagnóstico claro. "Sentimos en las piernas una tensión... Como si te subieran hormigas o te pincharan alfileres", ha descrito, aunque los síntomas no los describen todos los pacientes igual.
Pero quienes sufren este trastorno sí coinciden en una cosa: "Evitamos todo tipo de cosas que requieren estar sentados", ha asegurado Purificación. De hecho, hay quien afirma que incluso cree que "va a morir" si, por ejemplo, tiene que coger un avión, porque necesita ponerse de pie urgentemente.
El hierro en sangre y una predisposición hereditaria
Purificación ha recordado los momentos iniciales de la enfermedad, sin saber que la tenía. Durante el último trimestre del embarazo se tenía que levantar, en ocasiones, hasta cuatro veces. En este sentido, ha puesto en valor el apoyo de las personas que están al lado de los pacientes, porque son un apoyo a la hora de explicar al médico lo que sucede. "Era y sigue siendo bastante desconocido", ha lamentado.
Tras 20 años sin saber exactamente qué le ocurría, los médicos le han explicado que todo depende los niveles de hierro en sangre, cuanto más bajo, peor. También tiene hasta un 50% de componente hereditario. "Mi madre era anémica y siempre tomaba hierro y cuando me engendraron, posiblemente ella estaba en un momento de hierro bajo".
El síndrome de las piernas inquietas afecta, sobre todo, al descanso, lo que tiene consecuencias en otros aspectos de la vida, como en el laboral o el social. "Cuando iba al cine o al teatro, me ponía en la última fila", ha relatado. Estos problemas los sufren muchas personas que acuden a la Asociación para pedir apoyo, ayuda y consuelo, porque la gente no lo entiende.
No todas las personas lo sufren igual
No hay una estimación sobre cada cuánto se produce ese 'hormigueo', porque ese 10% de personas que sufre el trastorno incluye a quienes la sufren en grado leve, que a lo mejor solo les ocurre una vez al mes, o en grado más grave, que lo padecen a diario. "Hay mucha diferencia entre unas personas y otras", ha explicado en Onda Cero. Es por ello que muchas personas acaban sufriendo depresión y necesitan tratamiento médico para poder sobrellevarlo mejor, porque sino "acaban desesperados", en palabras de Purificación.
Hay casos en los que los médicos confunden este trastorno con problemas cardiológicos o ansiedad. Por eso, desde la Asociación trabajan con médicos de atención primaria para que sepan en qué consiste el síndrome y para que, cuando atiendan a un paciente, vayan "al origen" del problema, que es la clave. "Falta información e información", ha criticado, a pesar de que ya se hablaba de esta enfermedad en el siglo XVII.
