DEBATE SANITARIO

Nicotina y tabaco: ¿Qué es lo que realmente provoca el daño?

Durante décadas, la palabra "nicotina" se ha convertido casi en sinónimo de tabaco. Para muchos ciudadanos, es la responsable directa del cáncer de pulmón, de los infartos o de las enfermedades respiratorias asociadas al tabaquismo. Sin embargo, la evidencia científica dibuja un panorama más complejo.

ondacero.es

Madrid |

Una persona fumando en la calle.
En la combustión de los cigarrillos está una de las claves del debate. | Europa Press

La nicotina es la sustancia que provoca la dependencia del tabaco, pero numerosos organismos científicos coinciden en que la mayor parte de las enfermedades relacionadas con fumar se deben principalmente a la exposición continuada a las miles de sustancias tóxicas que se generan al quemar el tabaco, entre ellas alquitranes, monóxido de carbono y múltiples compuestos carcinógenos.

Dos investigaciones recientes vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de diferenciar entre la adicción que produce la nicotina y los daños derivados de la combustión.

La memoria y la nicotina

Uno de los estudios, publicado en la revista Nicotine & Tobacco Research, analizó tanto participantes humanos como modelos animales para estudiar cómo actúa la nicotina sobre determinados procesos cerebrales.

Los investigadores observaron un aumento temporal de los niveles de BDNF (Brain-Derived Neurotrophic Factor), una proteína implicada en la plasticidad cerebral, el aprendizaje y la memoria. En los participantes humanos también se detectó una mejora en pruebas de memoria de trabajo tras el consumo de productos con nicotina, mientras que en animales se identificó un mecanismo biológico relacionado con el receptor α7 nicotínico de acetilcolina.

Los propios autores advierten de que estos resultados no deben interpretarse como una demostración de que fumar sea en absoluto beneficioso ni como una recomendación para consumir nicotina. Su conclusión es mucho más limitada: la nicotina posee efectos biológicos más complejos de lo que habitualmente se transmite y merece ser estudiada con mayor profundidad.

Algunas ideas erróneas

En paralelo, otro estudio analizó las creencias de 598 profesionales sanitarios estadounidenses sobre los efectos de la nicotina y de los cigarrillos electrónicos. Los resultados muestran que, aunque el 91,5 % identificó correctamente que la nicotina es la sustancia responsable de generar dependencia y hacer que las personas quieran seguir fumando, siguen existiendo importantes errores de percepción.

En concreto, el 25,9 % de los participantes creía erróneamente que la nicotina es la principal causante del cáncer relacionado con el tabaquismo y el 42,8 % pensaba que es la principal responsable de la enfermedad cardiovascular asociada al consumo de tabaco. Además, únicamente el 21,4 % consideró que los cigarrillos electrónicos son menos perjudiciales que los cigarrillos combustibles.

Los autores concluyen que esta confusión puede dificultar que los profesionales sanitarios transmitan información ajustada a la evidencia científica y reclaman reforzar la formación para diferenciar claramente entre el papel de la nicotina en la dependencia y los daños que provoca la inhalación de las sustancias tóxicas generadas durante la combustión del tabaco.

¿Qué es lo que realmente enferma?

Cuando un cigarrillo se enciende se producen miles de sustancias químicas. Decenas de ellas han sido identificadas como carcinógenas y muchas otras están relacionadas con enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

La nicotina no está exenta de riesgos. Es altamente adictiva, aumenta la frecuencia cardiaca y la presión arterial de forma aguda y no está recomendada para personas que no consumen tabaco, especialmente adolescentes, mujeres embarazadas o personas con determinadas patologías.

Sin embargo, el consenso científico diferencia claramente entre el papel de la nicotina como responsable de la dependencia y el papel de la combustión como principal origen de la toxicidad del cigarrillo.

Un debate que exige matices

Los especialistas coinciden en que simplificar el mensaje puede generar confusión. Afirmar que toda la peligrosidad del tabaco reside en la nicotina resulta tan inexacto como sostener que la nicotina carece completamente de riesgos.

La evidencia disponible apunta a que son dos cuestiones diferentes: una es la sustancia que mantiene la adicción y otra el conjunto de compuestos tóxicos que se inhalan al fumar y que están detrás de la mayoría de enfermedades relacionadas con el tabaquismo.

Precisamente por ello, los investigadores consideran importante mejorar la alfabetización científica tanto entre los profesionales sanitarios como entre la población general. Comprender qué provoca la dependencia y qué provoca el daño permite interpretar mejor la evidencia científica y mantener el foco en el principal problema de salud pública: el consumo continuado de cigarrillos combustibles.