La gran mayoría de los evacuados por el incendio de Las Peñas de Riglos, en la provincia de Huesca, han podido regresar ya a sus hogares, después de que este jueves se autorizara el realojo de otras 129 personas en los núcleos de Binacua y Atarés. Solo quedan por regresar los 74 habitantes de Santa Cruz de la Serós, que continúa desalojado.
Este mismo jueves al mediodía, 117 personas de Ena, Centeno y Botaya pudieron volver a sus casas, mientras que el miércoles se permitió el regreso de otros 583 vecinos de Triste, La Peña Estación, Yeste, Anzánigo, Osia, Bernués, Santa María de la Peña, Salinas de Jaca, Villalangua, Larués, Bailo, Arbués y Alastuey.
Un incendio controlado, pero no extinguido
El presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, ha sobrevolado este jueves la zona afectada y ha confirmado que el incendio está controlado, aunque todavía no extinguido. El fuego, iniciado el pasado 10 de agosto, ha afectado a más de 18.000 hectáreas, aunque la superficie realmente quemada se sitúa en unas 14.500, debido a que la quema ha sido discontinua.
Desde el Puesto de Mando Avanzado de Santa María de la Peña, Azcón ha calificado de "terrible" la imagen aérea y ha definido el incendio como "terrorífico". Pese a ello, ha destacado que la situación permite empezar a ver "la luz al final del túnel" y ha apuntado a una previsión meteorológica favorable para los próximos días, aunque ha advertido de que todavía quedan jornadas de trabajo hasta lograr su completa extinción.
El presidente aragonés también ha vuelto a trasladar sus condolencias a la UME y a los familiares del cabo fallecido en un accidente de tráfico durante las labores de extinción, al que ha señalado como «el mayor de los dramas» provocados por este incendio.
Durante la emergencia, el incendio obligó a evacuar 19 poblaciones y un total de 1.049 vecinos. La recuperación de los servicios básicos ha sido uno de los requisitos para permitir el regreso.
Los restos de los reyes de Aragón, puestos a salvo
La proximidad de las llamas también obligó a proteger el patrimonio histórico de la zona. Ante el riesgo para el Monasterio Viejo de San Juan de la Peña, se trasladaron de forma preventiva los restos de los primeros reyes de Aragón que descansaban en el Panteón Real. Las urnas fueron llevadas al Museo de Huesca, junto a otros bienes de especial valor histórico y artístico. Finalmente, el fuego no alcanzó los monasterios, pero el dispositivo permitió poner a salvo su patrimonio durante las horas de mayor peligro.

