El pasado martes por la noche se conoció públicamente la dimisión de José Ángel González, el hasta ese momento número dos de la Policía Nacional, después de que un juzgado de Madrid admitiera a trámite una denuncia de una agente contra él por un delito de agresión sexual. La víctima ha adjuntado diversas pruebas que confirmarían el abuso, como un audio de 40 minutos del momento de la agresión, un largo historial de llamadas y multitud de mensajes intimidatorios que suponen "un intento de coacción mediante una oferta de compensación laboral", según formula en el auto admitido por el Tribunal de Instancia de Madrid.
El escándalo salpicó de lleno a Fernando Grande-Marlaska, quien aseguró que "evidentemente, no sabíamos nada". "Si hubiéramos salido, al mínimo conocimiento de una circunstancia de esta gravedad, se le habría pedido la renuncia y el cese inmediato", explicaba ante los medios al día siguiente.
Por su parte, Jorge Piedrafita, abogado de la denunciante, aseguró en Más de Uno, con Carlos Alsina, que Marlaska no le había llamado y que estaba disponible. Pues bien, tres días después, Piedrafita ha confirmado que el ministro del Interior ya se ha puesto en contacto con él para conocer el estado de la víctima. En una entrevista con La Sexta, cuenta que "se ha puesto a su disposición, le ha pedido al letrado que le traslade todo su apoyo y le ha propuesto abrir un canal directo de escucha para que le traslade todas las inquietudes con respecto a su situación".
Ante la posibilidad de que Marlaska dimitiera, Piedrifita ha mantenido que, como indicó el propio ministro, suponía trasladar a la víctima "un peso que no le corresponde". "Ella debe estar protegida y tranquila y nosotros lo que vamos a hacer en la instrucción es investigar qué se hizo o qué se falló", señaló durante la jornada de ayer.
Nuevas denuncias

El terremoto de esta última semana en la Policía Nacional podría provocar más denuncias desde dentro del cuerpo. En las últimas horas, otra agente habría confesado su intención de denunciar por acoso laboral, lo que podría afectar a más altos cargos. "A mí me vuelve a preocupar que, parece ser, todas estas cosas se sabían pero nadie decía nada", explicaba el abogado.
A esta denuncia habría que sumar la posibilidad de encontrar a la persona que filtró el nombre y los datos de la víctima en chats policiales y por la cual, la víctima lleva desde el día de ayer blindada con protección. Han asegurado que, si se destapa, podrían denunciarle. "Mi cliente, de quien desconfía, es de la cúpula o los tentáculos del DAO que no sabemos donde va a llegar", ha declarado Piedrafita.

