la primera de la mañana

La indignación de Marta García Aller tras la detención del príncipe Andrés: "Todos estos miserables se creían intocables"

La periodista de Más de uno ha reflexionado sobre el arresto de "un hombre de unos sesenta años de Norfolk", hermano del rey de Inglaterra y que hasta hace pocos años era príncipe.

Marta García Aller

Madrid |

Andrew Mountbatten-Windsor, varón, 66 años. Otra ficha policial bastante atípica esta. Hasta ayer, el último miembro de la familia real británica arrestado por un delito grave era el rey Carlos I, ejecutado por traición en 1649. Ayer fue "un hombre de unos sesenta años de Norfolk", así lo calificó inicialmente la policía cuando aún no había trascendido de quién se trataba.

El hombre anteriormente conocido como principe Andrés, el que fuera hijo favorito de la reina Isabel II, considerado en su día un apuesto héroe de guerra, hermano pequeño de Carlos III, fue arrestado ayer por sus vínculos con el pederasta Jeffrey Epstein. Pero el arresto de Andrew Mountbatten-Windsor es por sospecha de mala conducta en un cargo público. Ojo, que esa mala conducta no es por abusos a mujeres que presuntamente le proporcionaba Epstein, que ya había sido condenado por prostitución de menores mientras ambos seguían siendo íntimos. Ni por abusos como los que denunció Virginia Giuffre, una de las víctimas de la trama que se atrevió a denunciarles y acabó quitándose la vida.

El arresto del hombre anteriormente conocido como príncipe Andrés llega después de los indicios de que podría haber compartido información confidencial con Epstein mientras el entonces príncipe ejercía de enviado comercial británico. Pero la policía no menciona las acusaciones de abuso sexual que han rodeado a Mountbatten-Windsor, ni las acusaciones de trata que enfrentaba Epstein. Todavía.

Lo que ha llevado 10 horas al calabozo al hombre anteriormente conocido como príncipe Andrés es haberle reenviado información confidencial a su amigo Epstein. No es por pederasta, sino por mandarle emails al pederasta. Información comercial confidencial que le podía hacer aún más rico. También en eso consistía la trama Epstein. En tejer relaciones con gente poderosa, intercambiando favores al más alto nivel, ya fuera para conseguir una inversión millonaria, plaza en una universidad de élite para sus hijas o violar mujeres y niñas en una isla.

La investigación sigue su curso. En la lista Epstein hay ex presidentes, banqueros, científicos, cineastas… Ayer le tocó a un hombre de unos sesenta años de Norfolk.

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