La Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía ha declarado área en alerta por circulación del virus del Nilo Occidental (VNO) el municipio sevillano de Constantina tras detectarse mosquitos portadores del virus en una trampa instalada por la Diputación de Sevilla en la localidad.
La trampa se encuentra a menos de 1.500 metros del núcleo urbano, por lo que el riesgo de contagio es alto. La decisión ha sido adoptada por la Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica, obligando a reforzar la vigilancia entomológica, animal y humana en el municipio.
Quinta localidad afectada en Andalucía
Se trata de la quinta localidad con detección de circulación del VNO este año en Andalucía. A Constantina se habían sumado Pulpí, en Almería, Torredonjimeno (Jaén), Palomares del Río (Sevilla) y Benacazón (Sevilla), aunque en este último caso el descubrimiento se había producido a más de 1.500 metros de las zonas residenciales, por lo que no fue necesario la declaración de área en alerta.
¿Cuánto durará la alerta?
Según el Programa de Vigilancia Integral y Control de Vectores de la Fiebre del Nilo Occidental, la declaración del área en alerta tendrá una duración de cuatro semanas o hasta un periodo equivalente en el que no se declaren casos ni se detecte la circulación del virus en los mosquitos vectores de esta enfermedad.
Por ello, la alerta tendrá vigencia hasta el 10 de agosto, por lo que el Ayuntamiento deberá intensificar las medidas de control y tratamiento de mosquitos tanto en el casco urbano como en los puntos situados a menos de 1,5 kilómetros.
Los afectados por el virus del Nilo
Hasta el momento, se ha diagnosticado un único caso leve de fiebre del Nilo Occidental este año en Andalucía. En concreto, se produjo en la localidad de Palomares del Río. Además, se está detectando una mayor presencia de mosquitos puesto que en la última semana se ha registrado una densidad abundante de hembras transmisoras en Coria del Río, Isla Mayor, La Puebla del Río, Los Palacios y Villafranca y Lebrija.
La Junta dispone de 120 trampas propias y recibe además información de redes gestionadas por diputaciones, la Estación Biológica de Doñana y la Universidad de Córdoba, hasta reunir datos de cerca de 215 puntos de vigilancia.

