TRAGEDIA ADAMUZ

Julio, el joven de 16 años que fue de pesca y acabó siendo uno de los primeros en socorrer a las víctimas de Adamuz

Su testimonio, compartido en Por fin, ligado a su peculiar juventud, retrata el coraje y la humanidad en medio del caos.

ondacero.es

Madrid |

La noche había caído por completo cuando Julio, de 16 años, y su madre, Elisabeth, regresaban a casa tras una jornada de pesca junto a un amigo del joven. En el camino se cruzaron con coches de policía y ambulancias que circulaban a gran velocidad, pero no se imaginaban qué había ocurrido. Debido a la insistencia de los jóvenes, la madre de julio accedió a ir al lugar para ofrecer toda la ayuda posible.

Temía lo que podían encontrarse y no sabía siquiera si podrían acceder a la zona, pero la insistencia de los chicos acabó por convencerla. Así llegaron a las vías, donde escucharon a la policía pedir ayuda para un vagón situado a casi un kilómetro del punto principal del accidente. "Ellos insistían y yo le decía que no, que ahí se podían encontrar muchísimas cosas, pero bueno, con su insistencia, ellos querían por lo menos traerse a gente para acá. Accedí y nos fuimos detrás de la policía y la ambulancia", detalla.

El joven, que se ha ganado el cariño de toda España, fue uno de los primeros en avanzar hacia la zona más alejada. Con la linterna del móvil como única guía, recorrió entre 800 y 900 metros en la oscuridad. A ambos lados del camino aparecían imágenes que, según afirma, eran "muy impactantes": restos del tren esparcidos, vagones desplazados y personas fallecidas. Al llegar al último vagón, el sonido de los gritos y las voces confirmaba la magnitud de la tragedia.

Durante horas, Julio prestó ayuda a los heridos. Se preocupó especialmente por mantener el contacto con sus familias: tomó números de teléfono, llamó a padres y amigos e incluso recurrió a Instagram cuando no recordaban los contactos. "Intentamos decirles que se tranquilizaran, que estaban bien y a salvo", explica. Entre ellos había una chica con la pierna rota, un chico con una ceja herida y un joven argentino cuyos familiares también fueron avisados.

La ayuda se prolongó hasta cerca de la medianoche. Tras abandonar la zona de las vías, Julio continuó colaborando en la caseta donde se encontraban los heridos menos graves, buscando a algunas de las personas de las que tenía contactos para confirmar que estaban a salvo. Elisabeth reconoció que, aunque conoce bien el carácter valiente de su hijo, su reacción ante una situación tan extrema la sorprendió. "No te esperas la reacción de nadie en un momento así", confiesa.