¿CUÁNDO CAMBIAR LAS SÁBANAS?

Evita alergias y hongos: La importancia de cambiar tus sábanas y cuándo hacerlo

Aunque no lo parezca, la cama puede convertirse rápidamente en un nido de bacterias, ácaros e incluso hongos.

Gonzalo Ríos Díez

Madrid |

Evita alergias y hongos: La importancia de cambiar tus sábanas y cuándo hacerlo
Evita alergias y hongos: La importancia de cambiar tus sábanas y cuándo hacerlo | Pexels

A todos nos gusta esa sensación de ir a dormir con las sábanas nuevas y que huelan a limpio, pero esto no solo tiene sentido porque estemos más a gusto, sino porque es clave para la salud. Las sábanas están en contacto directo con nuestro cuerpo durante mucho tiempo, absorben sudor, células muertas, polvo y hasta restos de cosméticos o cremas. Si no se lavan con la frecuencia adecuada, pueden convertirse en un nido de bacterias, hongos o ácaros.

¿Cada cuanto hay que cambiar las sábanas?

Aunque no hay una respuesta universal para esto, sí que podemos establecer unas directrices más o menos generales dependiendo de la circunstancia de cada uno. La frecuencia ideal, según el fundador de Dormitorum, es cambiarlas cada semana.

Aunque esto puede cambiar dependiendo de la situación personal de cada uno. Por ejemplo, si estás enfermo, los expertos recomiendan cambiarlas cada dos o tres días, así evitas que las bacterias se asienten en las almohadas y podrás recuperarte antes. En verano o en zonas con mucha humedad pasa más o menos lo mismo, lo ideal es lavarlas cada tres o cuatro días, ya que el sudor puede hacer que salgan hongos.

Para los que disfrutan dormir con la compañía de sus mascotas, la recomendación es cambiarlas cada, aproximadamente, cinco días, sobre todo para evitar el pelo o los alérgenos que se puedan acumular y por supuesto, siempre asegurarse de que tu mascota esté limpia.

¿Cómo lavar correctamente las sábanas?

Puede que lavar las sábanas de forma continua puede hacer que el tejido se deteriore, por lo que hay que hacerlo de una forma adecuada para alargar su vida útil. El más común, pero no por eso menos importante, es sepáralas por colores y materiales para evitar que se destiñan o deterioren.

Si tus sábanas son de algodón o un tejido basado en mezcla de fibras, usa un ciclo de lavado suave. Siempre que las metas a la lavadora evita el agua fría, salvo que sean de seda o bambú, donde el calor puede dañarlas. Lo ideal es secarlas al aire, sin usar una secadora, para evitar que encojan. Luego ya solo faltaría guardarlas en lugares secos y limpios para poder disfrutar de ellas cuando toque.