ENTREVISTAS EN POR FIN

El Consejo Extraordinario de la Magia y la Ilusión se reúne en "Por Fin" para despedir a Juan Tamariz

Isabel Lobo reunió en Onda Cero a algunos de los nombres más importantes de la magia para recordar al maestro fallecido a los 83 años. Mago More, Mago Migue, Jorge Blass, Luis Piedrahita, Mago Yunke, Anthony Blake, Rafael Benatar, Ricardo Sánchez, Pablo Costas y otros representantes de distintas generaciones dibujaron un retrato colectivo de Tamariz: maestro, amigo, creador incansable y figura fundamental para entender la magia en España.

ondacero.es

Madrid |

Hay personas cuya ausencia deja un vacío. Y hay otras cuya obra ocupa tanto espacio que resulta difícil hablar de ellas en pasado. Juan Tamariz pertenece a ese segundo grupo.

Un día después de su fallecimiento, 'Por Fin' quiso convertir la radio en un punto de encuentro para la comunidad mágica. Isabel Lobo reunió a grandes ilusionistas, amigos, discípulos y representantes de nuevas generaciones en un Consejo Extraordinario de la Magia y la Ilusión para hablar de un hombre que, según quedó reflejado en todas las intervenciones, hizo de la magia una profesión, una forma de relacionarse y también una manera de mirar la vida.

La previa del programa ya anunciaba la participación de nombres como Mago More, Luis Piedrahita, Mariano Torrente, Mago Yunke, Jorge Blass, Mago Migue y Anthony Blake. El encuentro terminó ampliándose con otras voces vinculadas a la trayectoria y al legado de Tamariz, entre ellas Rafael Benatar, Ricardo Sánchez, Pablo Costas y Juan Pablo Sánchez.

Un maestro que hizo sentir a muchos que formaban parte de su familia

Mago More describió el impacto que había provocado la muerte de Tamariz más allá de España. El tanatorio, explicó, parecía haberse convertido en un congreso de magia por la cantidad de profesionales que acudieron a despedirle, mientras que las redes sociales reflejaban un movimiento similar entre magos de todo el mundo.

Para Mago Migue, sin embargo, la relación era todavía más personal. Conocía a Tamariz desde los 12 años y explicó que llegó a considerarlo como un padre. Su influencia, por tanto, no se limitó a la técnica o al escenario, sino que estuvo presente también en su formación personal.

El Mago Yunke coincidió en destacar su enorme generosidad. Recordó que Tamariz compartía conocimientos y consejos con otros ilusionistas y que, de una forma u otra, todos habían sido alumnos suyos.

Jorge Blass: "Juan era magia"

Jorge Blass aportó durante el programa una de las imágenes más representativas de la personalidad de Tamariz. Recordó una cena en la que ambos estaban acompañados por Mago Migue y una pareja de otra mesa reconoció al maestro. Tamariz ya sufría dificultades físicas y le temblaba la mano, pero aquello no impidió que sacara una baraja y les hiciera magia.

Para Blass, aquella escena resumía perfectamente su manera de entender el oficio: no necesitaba un escenario para ser mago. "Juan era magia", explicó, porque llevaba las cartas consigo y buscaba continuamente sorprender a quien tuviera delante.

También recordó los veranos compartidos en Cádiz y su peculiar manera de encontrar los restaurantes antes de que existieran los GPS. Tamariz dejaba que Blass escogiera las calles por las que avanzar y, al final, siempre conseguían llegar. Hasta un trayecto en coche podía convertirse en un juego.

Luis Piedrahita: recordar a Tamariz desde la alegría

Luis Piedrahita quiso alejarse de una despedida exclusivamente marcada por la tristeza. Según explicó, si hubieran preguntado a Tamariz cómo quería ser recordado, probablemente habría elegido la alegría, la magia y la capacidad de hacer feliz a la gente.

Recordó además las dos coronas presentes en el tanatorio, una con las palabras "Magia, amor y alegría" y otra con una de las frases características del maestro: "Esto es para divertirse".

La idea recorrió buena parte del programa: recordar a Tamariz haciendo aquello que él mismo enseñó a tantos otros, jugar, sorprender y encontrar motivos para sonreír incluso en los momentos más difíciles.

Cinco palabras para explicar una vida

Mago More llevó esa filosofía un paso más allá. Durante el programa recordó las cinco palabras que, a su juicio, resumían la forma en la que Tamariz entendía la vida: "magia, amor, humor, paz y libertad".

También explicó una característica que considera esencial en el pensamiento de un mago: no aceptar la palabra imposible como un punto final. Para Tamariz y para quienes aprendieron de él, lo imposible era precisamente el lugar desde el que empezar a buscar una solución.

Mago Migue añadió que Tamariz tenía una capacidad excepcional para ilusionar y soñar y defendió que ese mensaje debía continuar llegando a nuevas generaciones. Anthony Blake resumió su permanencia con una reflexión: una persona permanece mientras haya alguien que la recuerde.

Un creador que siguió trabajando hasta el final

Uno de los aspectos más destacados durante el homenaje fue su capacidad para continuar creando incluso en los últimos momentos de su vida. Mago More contó que había estado con él en la residencia apenas unas semanas antes. Tenía un juego entre manos y había encontrado dificultades para resolverlo. Tamariz, lejos de apartarse de la magia, le ofreció varias ideas para desbloquearlo.

También seguía trabajando en libros y creando nuevas técnicas para adaptar juegos que ya no podía realizar de la misma manera. More relató que, en una de sus últimas conversaciones, llegaron incluso a hablar durante horas sobre un espectáculo que rendía homenaje a Tamariz.

Cuando le enseñó una parte del montaje, Juan se emocionó. Pero después de varias horas de conversación todavía tuvo tiempo para hacer una observación muy propia de él: le señaló que el violín estaba desafinado.

"Ese era Juan Tamariz", concluyó More.

"El poeta de lo imposible"

Piedrahita definió a Tamariz como "el genio y poeta de lo imposible". La expresión resume una de las ideas que más se repitieron durante el Consejo: su influencia no procedía únicamente de haber desarrollado técnicas extraordinarias, sino de haber enseñado a otros a pensar de otra manera.

Para Piedrahita, la magia necesita esperanza. Y la esperanza consiste precisamente en creer que algo maravilloso puede suceder en el futuro.

Desde esa perspectiva, el legado de Tamariz trasciende la propia disciplina. Su enseñanza no consistía únicamente en descubrir cómo funcionaba un juego, sino en aprender a buscar posibilidades cuando algo parecía imposible.

Rafael Benatar y las noches de magia en casa de Tamariz

Rafael Benatar habló desde la amistad y desde años de colaboración. Su primer contacto con Tamariz llegó a través de sus libros, después de que un amigo le hablara de él. Cuando posteriormente llegó a España, quiso conocerlo y terminó construyendo con él una amistad que también estuvo ligada a la música.

Benatar colaboró además en la traducción al inglés de sus libros. No se trataba simplemente de trasladar las palabras de una lengua a otra: el proceso implicaba revisar los textos junto al propio Tamariz y discutir cada detalle.

Pero uno de los recuerdos que más le marcó fueron las noches de magia. La casa de Tamariz estaba preparada para que en cualquier momento pudiera comenzar una sesión: había una mesa con tapetes y barajas, incluso cuando la reunión empezaba simplemente como una conversación entre amigos.

Ricardo Sánchez: una presencia que permanece

Ricardo Sánchez, vinculado a una tienda de referencia para los aficionados a la magia, explicó que la noticia de la muerte le llegó mientras repasaba precisamente un libro de Tamariz.

Su relación con el maestro también tenía una dimensión histórica. La tienda había estado vinculada a Juan Antón, compañero de magia de Tamariz en sus comienzos, y Sánchez explicó la responsabilidad que supone continuar una tradición que ha pasado por varias generaciones.

Su conclusión fue clara: más que una pérdida definitiva, Tamariz deja una presencia que seguirá acompañando a quienes se acerquen a sus libros y a su material mágico.

Pablo Costas y la generación que llevó a Tamariz al mundo digital

El homenaje no se quedó en quienes compartieron época y escenarios con Tamariz. Isabel Lobo incorporó también a Pablo Costas, conocido en internet como Magic Master, representante de una generación que descubrió y difundió la magia a través de las nuevas tecnologías.

Costas explicó que la influencia de Tamariz en la cartomagia, especialmente en la magia de cerca, había sido enorme desde sus comienzos. Su papel representa una de las vías por las que las enseñanzas del maestro continúan viajando: de los libros y las actuaciones a internet y las redes.

Miles de aficionados también forman parte de su legado

Mariano Torrente puso el foco en una dimensión que podía quedar oculta entre tantos nombres conocidos: la de los miles de aficionados que aprendieron magia gracias a Tamariz. No solo los grandes profesionales estudiaron sus libros o siguieron sus enseñanzas. También lo hicieron personas que practican magia en casa, con amigos, con sus familias o simplemente como una afición.

Torrente recordó que Tamariz llegó a todos esos aficionados y que su influencia se extendió mucho más allá de los escenarios profesionales.

El legado de Tamariz seguirá viajando

Jorge Blass recordó que los libros de Tamariz han sido traducidos a más de 17 idiomas. Eso significa que su obra puede continuar encontrando nuevos lectores y futuros magos en lugares donde quizá nunca llegó a actuar personalmente. Y ahí aparece una de las grandes conclusiones del Consejo Extraordinario: la muerte de Tamariz pone fin a su presencia física, pero no a su trabajo.

Sus libros, sus técnicas, sus anotaciones y, sobre todo, los profesionales y aficionados que aprendieron de él mantienen abierta esa cadena.

Jandro llegó a compararlo con Leonardo da Vinci precisamente por sus cuadernos llenos de ideas, técnicas y conceptos que seguía desarrollando. Según contó, poco antes de morir Tamariz le había hablado incluso de siete libros en los que estaba trabajando.

Una despedida que no quiso ser una clausura

El programa de Isabel Lobo comenzó como un homenaje y terminó pareciéndose a una declaración de continuidad. Porque las voces reunidas en "Por Fin" no hablaron solamente de lo que Juan Tamariz había hecho. Hablaron de lo que dejó en ellos y de lo que seguirá ocurriendo gracias a él.

Mago More, Mago Migue, Mago Yunke, Jorge Blass, Luis Piedrahita, Anthony Blake, Rafael Benatar, Ricardo Sánchez, Pablo Costas, Mariano Torrente y el resto de voces que participaron en este Consejo Extraordinario dibujaron, desde perspectivas diferentes, una misma figura: la de un maestro extraordinariamente generoso, un creador incansable y un hombre que convirtió la ilusión en una forma de vida.

Quizá por eso la mejor manera de cerrar el homenaje sea con una de las ideas que quedaron sobre la mesa: la magia de Juan Tamariz seguirá apareciendo cada vez que alguien abra uno de sus libros, tome una baraja e intente hacer posible aquello que parecía imposible.