La bata andaluza, durante años asociada al hogar y a la vida cotidiana de muchas mujeres, se reivindica ahora como símbolo de memoria, dignidad y reconocimiento a través de La Pregonera, el proyecto impulsado por Yolanda Sáez de Tejada. La iniciativa nace a partir de la historia de su madre, Ana María Vázquez, conocida como Ani, una mujer de Huelva que crió a siete hijos y que representa a tantas madres, abuelas, tías y vecinas que sostuvieron familias, cuidados y pueblos enteros desde el anonimato. Desde Andalucía, el proyecto une moda, memoria rural y relatos personales para dar protagonismo a una generación que durante décadas quedó fuera del foco.
El mundo de la moda se ha olvidado de ellas
Sáez de Tejada explica que la idea surgió al comprobar lo difícil que era encontrar batas bonitas, cómodas y adaptadas a las necesidades reales de las mujeres mayores. “El mundo de la moda se ha olvidado de ellas, de sus cuerpos reales, de que a veces no se pueden mover o de que se mueven mucho”, afirma. Por eso, La Pregonera diseña prendas hechas en talleres de cercanía, con tejidos transpirables, patrones adecuados, bolsillos y tallas pensadas para distintos cuerpos. La impulsora del proyecto defiende que estas mujeres también quieren sentirse guapas y reconocidas, incluso en una prenda tan cotidiana como la bata.
Ellas son nuestras modelos, nuestra voz, cuentan su historia
Cada diseño lleva el nombre y la historia de una mujer, como Ani, Carmen o Cinta, y se presenta como algo más que una pieza de ropa. La Pregonera convierte cada bata en un homenaje personal y colectivo, acompañado de relatos y cartas pensadas para ser leídas por hijos, hijas, nietos o nietas. Para Sáez de Tejada, lo importante es que esas mujeres puedan ocupar por fin el lugar que merecen: “Ellas son nuestras modelos, nuestra voz, cuentan su historia”. Con este proyecto, la bata deja de ser una prenda invisible para convertirse en una forma de agradecer a quienes, con sus manos y su presencia diaria, ayudaron a construir la vida de toda una tierra.
