Dentro de 67 días comienza el Mundial 2026, que se va a celebrar en Estados Unidos, México y Canadá. Sin embargo, no solo es una cita deportiva. Tal y como ha explicado la periodista de Onda Cero, Asun Salvador, en el podcast Latitud Cero, siempre hay algo detrás. "En Qatar aquello fue la culminación de una estrategia puesta en marcha años atrás en varios frentes y en varios continentes", ha recordado.
En la actualidad, varios de los clubes más ricos del Europa están en manos de fondos soberanos vinculados a gobiernos del Golfo Pérsico, como el Manchester City, el Newcastle, o el PSG. También hay casos de jugadores que han acabado sus carreras en equipos de Qatar o Emiratos. Todo esto se engloba dentro de un fenómeno conocido como 'sportwashing'.
Carlos de las Heras, responsable de Deporte y Derechos Humanos de Amnistía Internacional lo ha definido como "blanqueo deportivo", aquellas "técnicas y herramientas que determinados países ponen en marcha utilizando grandes eventos deportivos o fichajes de grandes estrellas". El objetivo final es "ofrecer al mundo una imagen moderna, abierta y reformista, cuando la realidad de los Derechos Humanos es bastante complicada".
El Mundial de Qatar, culmen de esta práctica
Durante la construcción de los estadios para el Mundial de Qatar murieron miles de trabajadores. En estos países se implanta el sistema de 'kafala', un régimen de patrocinio laboral y migratorio, pero que en realidad supone la "violación y el pisoteo de los derechos de los trabajadores por parte de las autoridades y los empleadores", tal y como ha explicado De las Heras.
FIFA y Qatar se comprometieron a crear lo que se llamó un fondo delegado, que ha ayudado a reparar algunas de las violaciones comprometidas, pero Aministía Internacional ha lamentado que es "totalmente insuficiente" porque no cubre ni las necesidades ni las deficiencias de todo este sistema.
El caso del Newcastle en la Premier League
Actualmente, el 'sportwashing' no solo afecta al fútbol, sino que se ha extendido a todas las ramas del deporte. De las Heras ha recordado que Arabia Saudí es el gran inversor en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 o que ha creado un circuito de golf , con fichajes estrellas como John Rahm.
En el fútbol, uno de los casos más llamativos es la compra del Newcastle, un club de la Premier que no gana títulos desde los 60, por parte de Arabia Saudí. Según De las Heras, el objetivo del príncipe heredero Bin Salmán era "entrar a la Premier, que es una de las ligas con más audiencia". Arabia Saudí no quería quedarse atrás en comparación con Qatar o Emirates Árabes, que ya habían entrado tras la compra del Manchester City o el Arsenal.
El caso del Newcastle, "afortunadamente", ha puntualizado el experto, ha servido para que haya un cambio en la legislación. Aunque no se pudo paralizar la compra. La afición se movilizó en contra y esto ha supuesto que desde hace dos años sea "obligatorio pasar una evaluación bastante más exhaustiva" con cuestiones como si los responsables de la compra han estado implicados en violaciones de derechos humanos.
Sin embargo, ha lamentado que desde la FIFA o el Comité Olímpico Internacional (COI) no se puede esperar mucho. Por ejemplo, "Infantino y la FIFA han creado un premio salido prácticamente de la nada para otorgárselo a Donald Trump, el premio FIFA de la Paz" o el próximo mundial que se va a celebrar en Estados Unidos, teniendo en cuenta el panorama de este país en cuanto a política interior, las detenciones del ICE, deportaciones...
Una práctica que viene de lejos
"Tenemos que redoblar la presión sobre instituciones como FIFA para que, ya no solo para que sean o actúen de una manera más ética, sino para que cumplan con sus propios estatutos", ha exigido De las Heras, porque la FIFA exige que, a la hora de organizar un Mundial, el país tiene que presentar informes de evaluación sobre el cumplimiento de Derechos Humanos, pero ni Estados Unidos ni Qatar lo cumplen. "Así se está siendo parte de ese sportwashing", ha lamentado.
Contrario a lo que pueda parecer, esta práctica del 'sportwashing' viene de lejos. Los antiguos Juegos Olímpicos se organizaban como tregua entre polis griegas pero también como demostración de poder, y que se repitió en eventos como los Juegos Olímpicos de 1936 en Alemania nazi, el Mundial de Argentina 1978 o el Mundial de Rusia 2018, donde se ha combinado el deporte con represión y violaciones de derechos humanos.
Ya en los ejemplos más recientes como el caso de Arabia Saudí, según Carlso de las Heras, el país utiliza el deporte como un nicho de inversión dentro de su agenda de diversificación económica, conocida como 'Visión 2030', ya que su economía depende todavía en gran medida del petróleo y necesita proyectar una imagen moderna y abierta al mundo.
