La frágil tregua alcanzada este sábado entre India y Pakistán en la disputada región de Cachemira ha comenzado a resquebrajarse apenas unas horas después de su anuncio, con ambos países, acusándose mutuamente de romper el acuerdo mediado por Estados Unidos. El Ministerio de Exteriores de Pakistán aseguró que “mantiene su compromiso con la fiel implementación del alto el fuego”, aunque denunció que India lo habría violado en “algunas zonas”. “Nuestras fuerzas están gestionando la situación con responsabilidad y moderación”, subrayó el comunicado oficial.
Estas declaraciones respondían a las acusaciones del secretario de Asuntos Exteriores de India, Vikram Misri, quien denunció una serie de ataques con drones en Srinagar —la principal ciudad de la Cachemira administrada por India— apenas tres horas después de que ambos gobiernos anunciaran simultáneamente el alto el fuego, alrededor de las 12:30 GMT.
Según Misri, las fuerzas indias están actuando con “proporcionalidad” y han llevado a cabo represalias en respuesta a la supuesta agresión. Además, Nueva Delhi implementó cortes de electricidad en varias zonas de Cachemira y otras áreas cercanas a la frontera internacional, reforzando la tensión.
Discusión en torno al alcance del alto al fuego
Desde Pakistán, fuentes de seguridad alegan que el alto el fuego no se aplica a la Línea de Control (LdC), la frontera de facto en la región en disputa. “La India dice que el alto el fuego es solo en las fronteras internacionales”, dijo un funcionario paquistaní a la agencia EFE, sin confirmar si realmente hubo violación del pacto.
La India, en cambio, asegura que el entendimiento incluía “todas las actividades militares en el mar, en el aire y en tierra”, lo que englobaría también la LdC. La tregua fue celebrada internacionalmente, con la ONU y varios países mostrando alivio ante la posibilidad de una desescalada tras semanas de intensos combates en Cachemira. Sin embargo, la realidad en el terreno parece ir en dirección contraria.
El conflicto se intensificó tras el asesinato de 26 turistas —en su mayoría indios— en un atentado en la zona de Pahalgam, en la Cachemira india. Nueva Delhi acusó directamente a Islamabad de estar detrás del ataque, algo que el gobierno paquistaní niega tajantemente. Desde entonces, al menos 98 personas han muerto en la región, la mayoría en Cachemira, que una vez más se convierte en epicentro de las hostilidades entre estas dos potencias nucleares del sur de Asia. Ambas partes coinciden en el mensaje diplomático de contención, pero sobre el terreno las balas y drones parecen tener la última palabra. La paz, como tantas veces en Cachemira, vuelve a ser más un deseo que una realidad.

