Elecciones de medio mandato

El movimiento de JD Vance para reconducir su carrera a la presidencia después de la derrota republicana: "Se ha ampliado el abanico de candidatos"

El periodista Pablo Suanzes y el director del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá, José Antonio Gurpegui, han analizado en La Brújula cómo queda la carrera por la sucesión de Trump tras la debacle de su partido.

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Samuel Portillo

Madrid |

El vicepresidente de Estados Unidos JD Vance
El vicepresidente de Estados Unidos JD Vance | Europa Press

La contundente victoria demócrata en las elecciones de medio mandato ha alterado los planes de sucesión dentro del Partido Republicano y ha obligado a JD Vance a mover ficha. El vicepresidente de Estados Unidos ha aprovechado la derrota para marcar distancias con Donald Trump, reivindicar que se opuso a la guerra de Irán y presentar una hoja de ruta con la que pretende evitar que su partido vuelva a sufrir un revés electoral.

El periodista Pablo Suanzes ha explicado en La Brújula que Vance publicó un largo mensaje en redes sociales en el que atribuyó el resultado electoral a la guerra de Irán. Su diagnóstico le permite recuperar una posición que ya había defendido antes de la intervención: la de quien estaba en contra de la operación militar y considera que los acontecimientos le han dado la razón.

"Yo estaba en contra, no me escucharon. Yo tenía razón. Ha quedado demostrado. Votadme a mí, que yo soy el que entiende las cosas", resumió Suanzes sobre el mensaje que, a su juicio, también funciona como un lanzamiento de la propia campaña de Vance.

Cuatro líneas de actuación

El vicepresidente ha planteado cuatro líneas de actuación para evitar un nuevo desastre republicano según el periodista. La primera es acabar inmediatamente con la guerra de Irán. La segunda, centrar la agenda en la inflación y el coste de la vida. La tercera pasa por recuperar el principio de America First, con una política que priorice los problemas de los estadounidenses frente a las intervenciones en el exterior y vuelva a activar el movimiento MAGA. Por último, propone cambiar la relación de Estados Unidos con Israel.

El resultado electoral también ha cambiado las perspectivas de Vance de cara a las próximas presidenciales. Antes de los comicios, un resultado aceptable para los republicanos habría dejado, según el director del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá, José Antonio Gurpegui, la candidatura del vicepresidente prácticamente incontestada.

Gurpegui ha recordado que incluso Marco Rubio había manifestado que no se presentaría si Vance daba el paso. Sin embargo, el varapalo electoral ha debilitado esa posición. El vicepresidente es, en opinión del experto, "una de las figuras a las que más afecta la derrota", precisamente por su papel como posible heredero político de Trump.

El analista ha señalado que Vance tuvo un protagonismo destacado en una convención celebrada en Dallas, en agosto, en la que numerosos representantes evitaron aparecer junto al presidente. Aquella cita parecía reforzar la idea de que sería el vicepresidente quien recogería el testigo de Trump, por delante de Rubio.

Ahora, sin embargo, Gurpegui considera que las elecciones han ampliado considerablemente el abanico de posibles candidatos presidenciales en los dos partidos. La sucesión republicana vuelve a estar abierta.

Vance busca diferenciarse de la guerra de Irán

La distancia que el vicepresidente intenta establecer respecto a Trump resulta especialmente significativa por su posición durante el proceso que condujo a la intervención militar. Según Gurpegui, Vance no estuvo presente en la primera reunión con Benjamin Netanyahu, pero sí acudió a la siguiente, cuando se tomó la decisión de apoyar la iniciativa israelí contra Irán.

En esas conversaciones, el vicepresidente habría expresado su oposición a la intervención, en línea con otros miembros de la Administración y asesores del presidente. Sin embargo, ninguno consiguió convencer a Trump para que desistiera. Gurpegui ha apuntado que figuras como Marco Rubio y el director de la CIA también manifestaron sus reservas, aunque finalmente prevaleció la decisión del presidente.

La guerra se ha convertido en uno de los factores que explican el castigo electoral a los republicanos. Además de sus consecuencias económicas —especialmente el encarecimiento de los combustibles y otros productos—, el conflicto ha chocado con una de las principales promesas de Trump: poner fin a las guerras en el extranjero y concentrar los esfuerzos del Gobierno en Estados Unidos.