La ONG Médicos Sin Fronteras denuncia casos en los hospitales de personas que llegan con las manos y las piernas congeladas o con claros síntomas de hipotermia, y que los sanitarios tienen que atajar con tratamientos térmicos intravenosos para restaurar su temperatura temporal.
El coordinador de MSF en Ucrania, Enrique García Ortiz, admite que en estas condiciones es muy complicado trabajar, teniendo en cuenta que la electricidad es crucial para que funcionen los centros sanitarios. “Es difícil prepararse para este tipo de situaciones. Hubo por ejemplo una un anciano que llegó al hospital con hipotermia, que tuvimos que calentarle y administrarle líquidos intravenosos calientes”, afirma García Ortiz.
Esta semana un informe de Amnistía Internacional señalaba que los ataques sistemáticos rusos contra las instalaciones energéticas someten a la población ucraniana a situaciones de “crueldad extrema”, teniendo que dormir con ropa térmica o calentarse con estufas de camping o velas.
No cesan los bombarderos rusos contra las instalaciones energéticas ucranianas, esta madrugada con más de 200 drones y 24 misiles que ha acabado con la vida de dos personas. Una situación que se agrava con los termómetros bajo cero, sin luz, ni agua porque las tuberías están congeladas e incluso han reventado.
Recuerda a los momentos más duros de la Segunda Guerra Mundial
El alcalde de Kiev denuncia que al menos 2.600 edificios se han quedado sin calefacción y que el resto cuentan con apenas 5 horas de luz diaria (en el mejor de los casos). Y los residentes en la capital aseguran que las cocinas móviles comunitarias en las calles para quienes no pueden preparar la comida en casa, recuerdan a los momentos más duros de la Segunda Guerra Mundial.
Ucrania ha contraatacado este jueves con el bombardeo a una refinería de petróleo a casi 2.000 kilómetros de la frontera.
