GUERRA DE IRÁN

El 'no a la guerra' se extiende por Europa: así se han posicionado Reino Unido, Francia, Alemania e Italia

El impulso inicial en apoyo a Estados Unidos se ha ido diluyendo. Algo sorprendente en socios históricos como Reino Unido.

El error de cálculo de Trump que puede disparar a China: Irán ha permitido el paso de petroleros chinos por Ormuz

Javier Matiacci

Madrid |

Los corresponsales de Onda Cero Celia Maza (Reino Unido), Álvaro del Río (Francia) Paola Álvarez (Alemania) y Darío Menor (Italia) dan la visión de estos países sobre la guerra

La guerra de Estados Unidos contra Irán ha abierto una grieta entre países europeos y Donald Tump. Aunque las reacciones varían según el gobierno, un mensaje empieza a imponerse en el continente. El de evitar una implicación directa en el conflicto. Desde Londres hasta Roma, pasando por Berlín y París, crece una postura común marcada por la cautela y el temor a las consecuencias económicas.

En Reino Unido, tradicional aliado de Washington, la distancia con la Casa Blanca ha sido especialmente llamativa. El Gobierno británico ha evitado implicarse en operaciones ofensivas y ha rechazado enviar buques al estrecho de Ormuz, pese a las presiones de Donald Trump. Londres insiste en limitar su papel a acciones defensivas y evitar repetir errores del pasado como la guerra de Irak, todavía muy presente en la memoria colectiva. Además, el impacto del conflicto ya se deja sentir en el coste de la vida, con subidas en la energía y el combustible.

En Alemania, la evolución ha sido aún más evidente. El canciller Friedrich Merz pasó en pocos días de respaldar sin matices la posición de Estados Unidos a distanciarse abiertamente. Berlín rechaza ahora participar en operaciones militares o en la misión en Ormuz y aboga por el fin del conflicto. Este giro responde, en gran medida, al miedo a una nueva recesión económica y a una opinión pública cada vez más contraria a la guerra.

Italia, por su parte, ha mantenido una línea más estable. Giorgia Meloni, inicialmente cercana a Trump, ha optado por una posición prudente, evitando implicarse militarmente. Aunque no ha roto con Washington, tampoco ha autorizado el uso claro de bases italianas para la ofensiva. La primera ministra busca equilibrar su relación con Estados Unidos con una opinión pública mayoritariamente contraria a la guerra, que ya se ha movilizado en las calles.

En Francia, Emmanuel Macron ha jugado con la ambigüedad. Propuso inicialmente una misión internacional para garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz, pero ha ido matizando su postura hasta dejar claro que Francia no participará en acciones militares mientras continúen los bombardeos. París defiende un papel defensivo y apuesta por la negociación con Irán como vía para estabilizar la región.

El dardo de Trump

Este posicionamiento europeo ha provocado la irritación de Donald Trump, que ha criticado a sus aliados por respaldar la ofensiva contra Irán pero no implicarse en la misión para reabrir Ormuz. El presidente estadounidense ha cuestionado el compromiso de la OTAN y ha lamentado la falta de apoyo militar.

Trump ha incidido en que Estados Unidos no necesita "demasiada ayuda" para llevar a cabo la misión, aunque ha recalcado que la situación en Irán es una "prueba" para la capacidad de los países de la OTAN.

"Desde hace tiempo me pregunto si la OTAN alguna vez estaría ahí para nosotros. Así que esto fue una gran prueba porque no los necesitamos, pero deberían haber estado presentes", ha reflexionado.