Reino Unido

Qué pasa en Reino Unido: Starmer al borde del abismo tras la dimisión del ministro de Sanidad para plantarle cara

Los malos resultados de Starmer en las elecciones locales han suscitado multitud de críticas desde dentro del Partido Laborista que tratan de forzar una renuncia del primer ministro.

Javier Matiacci

Madrid |

Dimite el ministro de Sanidad de Reino Unido para plantar cara a Starmer | Foto

Se tambalea el Gobierno laborista de Reino Unido. El ministro de Sanidad, Wes Streeting, ha dimitido de su cargo y ha pedido la salida del primer ministro, Keir Starmer, a través de una carta.

Streeting, una de las figuras más influyentes del ala derecha del Partido Laborista, ha dado un paso que llevaba semanas gestándose. Aunque no ha lanzado formalmente su candidatura para liderar el partido, sí ha reclamado un proceso abierto que permita elegir un nuevo liderazgo.

En su carta de dimisión, el ya exministro ha sido especialmente duro: considera "deshonroso" que el primer ministro se mantenga en el cargo y le acusa de haber perdido el rumbo político. "Donde necesitamos visión, hay vacío; donde necesitamos dirección, hay deriva", ha señalado tras los malos resultados en las elecciones locales.

La ruptura no es aislada. Varios aliados cercanos a Streeting dentro del Ejecutivo han abandonado también sus puestos en los últimos días, mientras que numerosos diputados laboristas reclama un cambio de rumbo. Sin embargo, el movimiento no ha cristalizado todavía en una rebelión organizada.

El principal obstáculo para un desafío formal es numérico. Streeting no habría logrado reunir los apoyos necesarios —al menos 81 diputados— para forzar una votación interna contra Starmer. Esa debilidad explica por qué ha optado por presionar para una dimisión voluntaria en lugar de lanzar una ofensiva directa.

Aun así, el escenario de una batalla por el liderazgo empieza a tomar forma. Nombres como Angela Rayner o Ed Miliband suenan como posibles candidatos, mientras que el alcalde de Manchester, Andy Burnham, podría entrar en la contienda si logra un escaño en Westminster.

En Downing Street, el mensaje es de resistencia. El entorno de Starmer asegura que el primer ministro está dispuesto a plantar cara a cualquier intento de desbancarle. Pero el clima interno es cada vez más tenso. Varios ministros y diputados han trasladado su malestar, y algunos incluso sugieren la necesidad de fijar un calendario ordenado para su salida.

Mientras tanto, el partido vive en una especie de parálisis. Muchos parlamentarios consideran inevitable un relevo, pero dudan sobre el momento y la forma. El temor a una guerra interna abierta convive con la convicción de que el statu quo es insostenible.

Dos años después de llegar al poder con una mayoría histórica, Starmer se enfrenta a su momento más crítico.