Al menos 83 personas han muerto tras el hundimiento de un navío iraní en el océano Índico, frente a la costa sur de Sri Lanka, después de ser alcanzado por un torpedo lanzado desde un submarino de Estados Unidos. Washington ha difundido las imágenes del ataque en plena escalada bélica con Teherán.
El buque, identificado como el Iris Dena y descrito como un destructor, navegaba fuera de aguas territoriales de Sri Lanka cuando emitió una señal de socorro a las 5.08 hora local, según informó en el Parlamento el ministro de Exteriores esrilanqués, Vijitha Herath. A bordo viajaban 180 tripulantes.
Las autoridades de Sri Lanka desplegaron de inmediato unidades navales y medios aéreos hacia la zona. Hasta el momento, 32 marineros gravemente heridos han sido rescatados y trasladados al hospital de Karapitiya, en la ciudad costera de Galle. Equipos de búsqueda continúan rastreando el área en busca de supervivientes, mientras varios cuerpos han sido localizados flotando en el agua.
"No hemos visto el buque, pero sí manchas de petróleo y embarcaciones de emergencia", explicó en rueda de prensa el portavoz de la Marina de Sri Lanka, el capitán Buddhika Sampath.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha asegurado que su país está ganando la guerra "de manera contundente" y subrayó que se trata del primer hundimiento de un buque enemigo mediante un torpedo lanzado desde un submarino estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial.
Un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní. Se encontraba en aguas internacionales y fue hundido por un torpedo", ha señalado el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en una rueda de prensa junto al jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, Dan Caine, para actualizar la situación en el marco de la operación lanzada contra Irán el pasado sábado.
Así ha confirmado que la Armada estadounidense está detrás del ataque a la embarcación iraní. "Una muerte silenciosa", ha valorado Hegseth, quien ha señalado que se trata del "primer hundimiento de un barco enemigo por un torpedo desde la Segunda Guerra Mundial". Este episodio, a juicio del jefe del Pentágono, evidencia la voluntad de Washington de librar y ganar la guerra, al igual que en el citado conflicto.

